Últimamente se está hablando mucho del número de ataques de medio alcance que las unidades ucranianas están lanzando desde la retaguardia en las líneas rusas. No es para menos. Un grupo de pilotos, utilizando drones modificados y asistidos por inteligencia artificial, está atacando camiones, cisternas de combustible e incluso vagones de tren hasta a 250 kilómetros detrás de la línea del frente. El plan detrás de todo esto es dejar a los soldados rusos sin suministros allí donde los recursos están más concentrados y donde, por la geografía, las defensas enemigas no dan abasto para cubrir tanto terreno.Cerca de la línea de combate, los suministros se mueven de forma muy fragmentada, a veces en mochilas o vehículos ligeros. Sin embargo, en el territorio controlado por Rusia, la cosa cambia. Allí, los recursos se almacenan en grandes camiones, remolques y trenes. Para los pilotos ucranianos, golpear un camión cisterna en la retaguardia equivale a destruir toneladas de combustible de una sola vez, algo mucho más eficiente que interceptar bidones individuales en el frente. Además, proteger un territorio tan inmenso a cientos de kilómetros de las trincheras es casi imposible para las defensas antiaéreas, lo que deja las carreteras expuestas.Drones más baratos modificados por ellos mismos Azov patrols the border areas around Mariupol. Ukrainian territory must be free of Russian forces. The surest path to achieving this is pushing the "sanitization zone" for enemy logistics closer to Russia itself and occupied Crimea. Pilots of the First Corps Azov of the… pic.twitter.com/qJLfZljIks— First Corps Azov of the National Guard of Ukraine (@azov_media) May 25, 2026 Lo interesante es cómo lo hacen. La unidad de sistemas no tripulados del Primer Cuerpo Azov de la Guardia Nacional de Ucrania no utiliza drones de categoría militar, que son muy caros para estas misiones. En su lugar, cogen modelos tácticos de ala fija relativamente baratos, como los Hornet o los Darts, y los modifican ellos mismos. Les cambian los motores para darles más autonomía e instalan antenas Starlink, junto con otros sistemas de comunicación que mantienen en secreto. Así, aparatos pensados para volar como mucho 50 kilómetros acaban multiplicando su alcance para llegar a zonas que antes eran inaccesibles.En el día a día, el trabajo está muy bien organizado. No se trata de una sola división actuando por su cuenta, sino de un esfuerzo coordinado a nivel nacional. Se reparten las carreteras principales por sectores y cada unidad se encarga de patrullar su zona asignada. Los drones se lanzan en lo que llaman "modo caza". Con la información que les llega de inteligencia sobre qué camiones o cargamentos tienen prioridad, los pilotos envían las aeronaves a sobrevolar rutas y buscar sus objetivos para cortar el tráfico de suministros de manera constante. Last night, Ukraine expanded its mid-range strike campaign to the Sea of Azov, hitting at least 5 vessels carrying Russian cargo. At least two of the cargo vessels were hit at the occupied ports of Berdyansk and Mariupol, as Ukrainian forces seek to cut off Russian logistics. pic.twitter.com/NoXeAO7Ca6— OSINTtechnical (@Osinttechnical) June 5, 2026 Aquí es donde entra la inteligencia artificial, especialmente en el tramo final del vuelo. La IA integrada permite al dron reconocer el vehículo objetivo y fijar el rumbo de colisión de forma autónoma. Esto es muy importante porque, si el enemigo interfiere la señal de radio o el GPS, el dron puede seguir adelante y dar en el blanco sin ayuda externa. Eso sí, los pilotos prefieren no dejarlo todo en manos de la IA. Aunque el sistema es capaz de atacar de forma totalmente autónoma, la norma de la unidad es mantener siempre al operador supervisándolo todo; es él quien toma la decisión final de autorizar el impacto.Como es de esperar, las fuerzas rusas están intentando reaccionar, aunque de momento sin mucho éxito. Han empezado a instalar redes de protección en carreteras secundarias y a colocar soldados cada 50 metros en las rutas más críticas. También usan la guerra electrónica, pero los pilotos ucranianos insisten en que los inhibidores de señal están mitificados; estiman que la interferencia electromagnética solo representa un 10 % del problema real frente a otras defensas. Además, la propia IA de los drones ayuda a mitigar estos bloqueos, sirviendo de apoyo para que el dron se oriente y navegue de manera autónoma incluso cuando se queda sin señal de satélite.