El técnico que desafió a la muerte lidera el regreso de Noruega

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Noruega debuta esta próxima madrugada ante Irak en el Gillette Stadium, en Massachusetts. Un estadio con capacidad para 68.756 espectadores y que es la sede de los equipos New England Patriots de la NFL, y New England Revolution de la MLS. Más allá de poder ver en acción a estrellas como Odegaard o Haaland , una de las atracciones estará en el banquillo 'vikingo', cabina de mandos de Stale Solbakken . El técnico de Noruega disfruta de cada partido como si fuera el último. Seguramente porque ya ha vivido esa experiencia. El 13 de marzo de 2001, su corazón se detuvo por completo sobre el césped del Copenhague, equipo danés cuyos colores defendía. Durante siete agónicos minutos cruzó la frontera de la muerte clínica ante la mirada atónita de sus compañeros. Era una sesión de entrenamiento y el entonces centrocampista, de 33 años, se desplomó súbitamente a causa de un infarto agudo de miocardio. El diagnóstico inicial fue devastador: Solbakken estuvo clínicamente muerto durante siete minutos. La rápida intervención del médico del club, Frank Odgaard , quien le practicó masajes cardíacos de emergencia en el propio campo, y la posterior reanimación con un desfibrilador en la ambulancia camino al hospital lograron obrar el milagro. El suceso conmocionó al norte de Europa. Aquel episodio le obligó a colgar las botas de forma prematura y a portar un marcapasos de por vida, pero también forjó la inquebrantable mentalidad de hierro que hoy transmite a sus pupilos desde el banquillo. Veinticinco años después de aquel fatídico paro cardíaco Solbakken ha resucitado el orgullo futbolístico de su país. Con un carácter indomable y una pizarra táctica impecable, ha roto la maldición de 28 años de ausencias para guiar a la implacable generación de Erling Haaland y Martin Odegaard hacia el Mundial 2026. No obstante, la carrera de Solbakken como jugador y entrenador está trufada de episodios curiosos y anécdotas que resumen su fuerte temperamento y su peculiar sentido del humor. Una de ellas sucedió durante su breve y turbulento paso por el Wolverhampton en Inglaterra (2012). Tras una racha de malos resultados, decidió suspender el día libre de la plantilla. Ante las quejas de un jugador que alegaba tener que «pasear a sus perros», Solbakken le respondió secamente frente al grupo: «Tus perros correrán mejor si tú corres hoy en el campo; tráelos y que entrenen contigo». También destaca por sus firmes convicciones morales y políticas. De hecho, lideró en 2021 una comentada protesta institucional. Durante la fase de clasificación para el Mundial de Qatar , hizo que la selección noruega saltara al campo vistiendo camisetas con el lema 'Derechos humanos, dentro y fuera del campo', criticando abiertamente las condiciones laborales en Qatar. El mérito de Solbakken es mayúsculo desde que asumiera el cargo de seleccionador en diciembre de 2020. El noruego se topó con una gran losa psicológica de una selección que, a pesar de contar con estrellas mundiales, fallaba sistemáticamente en los momentos clave. El técnico implementó una reestructuración basada en un bloque ofensivo dinámico (4-3-3) y en la inyección de una feroz competitividad. Cinco años ha tardado en lograr resultados. Dominó su grupo europeo logrando una clasificación histórica. Y cerró el pase definitivo aplastando a Italia en Milán (1-4) . Su balance: 8 victorias en 8 partidos con las que espantó definitivamente los fantasmas del pasado. Y para ello se confirmó como un gran gestor de estrellas, compatibilizando los egos de Haaland (16 goles en esa clasificación) y Odegaard (siete asistencias en apenas cinco partidos disputados). Esta noche, ante Irak , Solbakken cerrará el círculo. Formó parte, como futbolista, de la plantilla que disputó el Mundial de Francia en 1998. Tres décadas después se une al selecto club de hombres que defienden a su país en una Copa del Mundo con el traje de seleccionador después de haberlo hecho de corto sobre el césped. Y bajo su tutela, varios hijos de sus antiguos compañeros de vestuario.