La dura historia de una niña de Jerez: dos trimestres sin ir al colegio y sin graduación por un caso de violencia escolar

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Una niña de 12 años de Jerez, que estudia en el colegio Alfonso X el Sabio, lleva dos trimestres sin ir a clase por culpa de la violencia escolar que su familia lleva denunciando desde hace bastante tiempo. La menor no acude al centro por prescripción psicológica. Tampoco va a poder asistir a la graduación, un momento muy especial que se va a perder cuando ella es la víctima.educaciónUn año sin Lucía, víctima mortal de la violencia escolar a los 12 años Rubén Guerrero“Todos los niños y niñas con una ilusión tremenda por su graduación y mi niña no va, se me parte el alma. Mi hija con una cara de pena y con su estado anímico mal”, cuenta Yolanda, la madre de la menor a lavozdelsur.es. La familia asegura que esta situación es la consecuencia de un presunto caso de acoso escolar que, según denuncia, comenzó hace tres años tras el traslado de la menor al centro educativo, ubicado junto a su domicilio.La madre relata que poco después de la llegada de su hija al colegio comenzaron los episodios de abusos por parte de alumnos de su clase y de otro grupo del mismo curso. Según su testimonio, en una ocasión la niña llegó a casa con “guantazos y arañazos”, un hecho que comunicó al centro y que derivó en la apertura de un primer protocolo de acoso que, según denuncia la progenitora, no tuvo continuidad.Una situación que se agravó hasta afectar gravemente a la salud emocional de la menorCon el paso del tiempo, Yolanda sostiene que su hija decidió guardar silencio sobre lo que estaba sufriendo en el colegio. Sin embargo, la situación salió a la luz durante las vacaciones de Navidad, cuando encontró en el teléfono de la menor una imagen de una autolesión en su brazo acompañada del mensaje “entre broma y broma no creo que llegue a 2026”.sociedadLa conmovedora 'carta al cielo' de la madre de Kira en el quinto aniversario de su muerte por acoso escolar Rubén GuerreroA partir de ese momento, la madre explica que volvió a informar al centro educativo, donde se abrió un segundo protocolo de acoso. No obstante, afirma que no recibió información sobre las medidas adoptadas. Ante el deterioro del estado anímico de su hija, acudió a un psicólogo privado, cuyo informe trasladó posteriormente al colegio y que recomendó que la menor dejara de asistir a clase para evitar un empeoramiento de su situación.La familia describe un cambio radical en el comportamiento de la niña, que permanecía gran parte del tiempo encerrada en su habitación, dejó de comer y en algunas ocasiones solo conseguía comunicarse con su madre a través de WhatsApp. En una de esas conversaciones, según relata Yolanda, la menor le preguntó “qué mal ha hecho ella para que la traten así y que no puede más con su vida”.cádizUna gaditana víctima de bullying se planta en su graduación: "No hace falta caerle bien a todo el mundo para estar donde uno merece" Míriam BocanegraTras conocer estas manifestaciones, la madre se puso de nuevo en contacto con el psicólogo, quien, según su versión, le indicó que no obligara a la menor a regresar al colegio y que permaneciera vigilada las 24 horas del día. Actualmente, asegura que recibe atención psicológica privada, seguimiento de su pediatra y el apoyo de familiares y de algunos padres y madres de compañeros del centro.La familia denuncia la falta de respuestas de Educación y reclama cambios en el protocolo contra el acosoLa madre asegura que trasladó el caso a los responsables de Educación en Andalucía y que la única solución planteada fue cambiar a su hija de clase o de centro educativo. “Me parece indignante que protejan a los y las acosadoras y que la víctima quede desprotegida”, sostiene, motivo por el que decidió hacer público el caso tras considerar que no había recibido una respuesta adecuada.El 20 de abril de 2026 mantuvo una reunión con responsables educativos en Cádiz en la que estuvieron presentes la dirección del colegio, la jefatura de estudios, un responsable de Educación, la persona con la que había hablado previamente desde la Junta, dos familiares que la acompañaban y ella misma. La reunión se prolongó durante más de dos horas y media y en ella expuso los tres años de violencia escolar que, según denuncia, ha vivido su hija.educaciónEn busca de la ley contra la violencia escolar que España no tiene: esta la ILP que exige actuar en 72 horas Rubén GuerreroDurante ese encuentro, Yolanda asegura que se le comunicó que se asignaría un profesor para impartir clases en el domicilio de la menor y que sería atendida por un psicólogo de la UMI. Sin embargo, denuncia que esas medidas no se han materializado. “Nadie se ha puesto en contacto conmigo para preguntar cómo está mi hija”, lamenta, señalando que desde aquella reunión sigue esperando que se cumplan los compromisos adquiridos.La llegada de la graduación de sexto de Primaria ha supuesto un nuevo golpe emocional. La niña no acudirá al acto de despedida antes de su paso al instituto y su madre afirma que el centro tampoco le ofreció la posibilidad de asistir con medidas específicas de protección. Yolanda no se va a quedar de brazos cruzados y asegura que continuará reclamando cambios en la legislación y en la manera de actuar frente al acoso escolar. “Yo no voy a parar mi lucha para que haya una ley contra el acoso escolar".