Las baterías de estado sólido podrían tener los días contados a pesar de que se consideran una gran evolución para los coches eléctricos y que aún no han sido implementadas. Uno de los mayores fabricantes de baterías en el mundo hará una apuesta atrevida, pero con pruebas que indican que es el futuro inmediato. CATL producirá una tecnología química muy distinta y está tan seguro de que funcionará que lo hará a gran escala. El que provee las celdas para marcas como Tesla, BMW, Hyundai, Toyota, entre las más reconocidas, confía en este mismo año producir sus primeras baterías de iones de sodio. Durante el Equipment Powerhouse Forum, el científico jefe de la compañía confirmó el movimiento. Lograron solucionar cuellos de botella internos que les permitirán operar la máxima producción. La sal como un elemento para baterías; por esto es que lo han elegidoFabricar una batería de este tipo trae muchos beneficios; los más importantes son en la cuestión económica y mejora en la cadena de suministro. Por ejemplo, hacer una batería tradicional de litio es más complicado debido a que solo se encuentra en pocos países; el proceso de refinación es una parte que se considera un cuello de botella constante. El sodio está en todas partes, hasta en tu cocina y en los océanos del planeta. En precios, las celdas de iones de sodio podrían ser hasta un 30% más baratas que la tecnología LFP que hizo popular BYD en su línea económica. La batería de iones de sodio resiste perfectamente tanto a bajas como altas temperaturasPuede que en un inicio las baterías de iones de sodio no se conviertan en lo más popular; habrá cierto escepticismo y eso podría provocar que solo reemplacen entre el 30 y 40 por ciento del mercado actual de baterías. En su caso interno de CATL será una revolución absoluta. Por otro lado, en cuestiones de seguridad se aprovechan también las nuevas baterías. Son menos propensas al sobrecalentamiento que sus similares de litio convencionales, además de que resisten mejor las bajas temperaturas. CATL indica que las celdas de sodio conservan más del 90% de su capacidad a temperaturas de -40 grados Celsius. Los usuarios que vivan en territorios donde el invierno es fuerte y duradero lo podrán agradecer; se puede asegurar una mejor autonomía. El único inconveniente está en su fabricación, comparándolo con la densidad energética que ofrece. Los átomos de sodio son más grandes y pesados que los de litio; con el mismo tamaño físico, se almacena menos energía. Será difícil verlos en algunos vehículos eléctricos de largo alcance, pero mientras tanto, las primeras baterías entregan hasta 175 Wh/kg; en una configuración a corto plazo, ofrecen 45 kWh que ofrecen una autonomía de unos 400 km aproximadamente, con la meta de llegar pronto a los 600 km.