El padre y la madre de un bebé de 12 días hallado muerto en su casa de Ceuta se enfrentan a un juicio con jurado acusados de asesinato. Así lo ha decidido el juzgado de instrucción en un auto fechado este pasado 14 de junio, que mantiene como investigados a los dos progenitores —identificados por sus iniciales, J. A. V. V. y G. N. M. H.— y aprecia indicios de un crimen cometido con la agravante de parentesco. La resolución, dictada tras la comparecencia del pasado 12 de junio, fija quién debe ser juzgado y, sobre todo, descarta los argumentos con los que las defensas intentaban frenar el proceso.El pequeño T., nacido el 23 de septiembre de 2025, murió el 5 de octubre con apenas 12 días de vida en el domicilio familiar. Según el relato indiciario del auto, aquel día sus padres protagonizaron una pelea que duró toda la jornada y en la que, sostiene el instructor, "utilizaban al bebé". La tesis judicial es que ambos, de común acuerdo para acabar con su vida —o bien uno solo de ellos—, forcejearon de forma violenta con el menor hasta asfixiarlo, zarandearlo y golpearlo en la cabeza, sin que el otro progenitor moviera un dedo para evitarlo pese a ser consciente del riesgo mortal.Un audio a las 17:13 y la llamada al 112 que no hicieron ellosLa reconstrucción del día se apoya en la autopsia, el reportaje fotográfico, la inspección ocular, un tour virtual del domicilio y las declaraciones de testigos e investigados. Los enfrentamientos de la pareja fueron tan violentos que una vecina avisó a la policía. Además, un audio del móvil de la madre, grabado a las 17.13 horas, recoge cómo el padre agarró al bebé y lo hizo partícipe de la escena, provocándole un llanto intenso.La autopsia sitúa la muerte entre las 22.00 y las 23.00 horas, una franja que coincide con el envío de fotografías del bebé ya cadáver desde el teléfono de la madre, a las 23.33. La alerta a emergencias, sin embargo, no partió de los padres: fue el tío del menor (J. E.) quien llamó al 112 a las 23:37, apenas cuatro minutos después de esas imágenes. En la vivienda había, además, otro niño de cinco años a cargo de la pareja.Versiones que cambiaron tres veces y un fuerte olor a lejíaLas explicaciones de los investigados no se sostuvieron, según el auto. El juez recuerda en su auto que "primero culparon al niño de cinco años, después reconocieron haberse puesto de acuerdo para señalar al tío y, finalmente, alegaron no haberse enterado de nada porque estaban bajo los efectos de pastillas". Frente a ello, el instructor describe un intento de borrar el rastro de la agresión: cambiaron de ropa al bebé, limpiaron restos de sangre y, pese a la suciedad general de la casa, había un fuerte olor a lejía en el baño, una limpieza que, dice, hicieron juntos antes de avisar al tío.El núcleo técnico del caso está en la autopsia. Las defensas alegaban que el informe atribuía el mecanismo letal a un único autor, lo que impediría imputar a los dos padres. El juzgado lo rechaza como una lectura sesgada: sostiene que hubo tres mecanismos lesivos consecutivos, cada uno capaz por sí solo de matar. Primero, una obstrucción de la vía respiratoria que provocó una anoxia irreversible; después, un zarandeo vigoroso que causó edema cerebral masivo y hemorragia subaracnoidea masiva; y, por último, un traumatismo craneoencefálico indirecto al golpear la cabeza contra una superficie dura "a modo de péndulo o badajo de campana". Como no hubo un solo mecanismo, concluye, no puede excluirse la intervención de ambos, también por su condición de garantes del bebé.El auto sí acuerda el sobreseimiento provisional del tío, a petición del Ministerio Fiscal, al no hallar motivos suficientes para considerarlo autor, cómplice o encubridor. Al contrario, la resolución destaca que él trató de frenar la violencia de la pareja aquel día —llegando a ser víctima de uno de los progenitores—, llamó a la policía por la tarde, avisó al 112 al conocer la muerte y protegió al otro hijo de la madre, R., a quien los padres habían atribuido el fallecimiento en sus primeras versiones. El instructor recuerda, además, que los coacusados no pueden oponerse válidamente a ese archivo porque no son parte acusadora.La causa incorpora antecedentes que el juzgado considera relevantes sobre el entorno del bebé. Los análisis toxicológicos reflejan el consumo de cocaína por la madre durante el embarazo, y en el expediente de protección de su otro hijo se declaró su situación de desamparo, dejando constancia de que su historial confirmaba "indicadores de cuidados insuficientes y falta de supervisión, con problemas médicos repetidos asociados a déficits higiénicos, alimentación inadecuada, retrasos en el desarrollo y episodios domésticos de riesgo".Sobre las pruebas pedidas por las defensas, el juzgado acuerda consultar antes a los forenses del IML si un estudio antropométrico de las manos permitiría discriminar la autoría de las lesiones, y solo entonces lo practicaría sobre los padres. Deniega, en cambio, las testificales del personal sanitario que pedía la defensa de la madre y un nuevo informe psicológico sobre un posible trauma, porque ya consta un informe mental del IML que concluye que no presenta psicopatología manifiesta en la actualidad.