Dos jóvenes de San Fernando llegan a la Joven Orquesta Nacional de España: "No escuchamos reguetón, pero lo respetamos"

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Dos jóvenes músicos de San Fernando han dado un importante paso en sus carreras al ser seleccionados para formar parte de la Joven Orquesta Nacional de España (Jonde), una de las instituciones de referencia para los intérpretes españoles en formación. David Serrano y Jaime García, ambos de 20 años y especializados en violonchelo, afrontan este reconocimiento como una oportunidad para seguir creciendo en un ámbito tan competitivo como el de la música clásica.La incorporación a la Jonde llega después de un proceso selectivo especialmente exigente. Según explica Jaime García, las audiciones están supervisadas por profesionales de reconocido prestigio en el ámbito orquestal. "Hay un tribunal compuesto por músicos profesionales y con una amplia carrera en el mundo de la orquesta, escogido por la Joven Orquesta Nacional", señala el joven músico.Jaime García estudia en Sevilla y es de San Fernando.-MANU GARCÍAEn la especialidad de violonchelo, la selección se desarrolló en dos fases. La primera consistió en el envío de grabaciones de vídeo por parte de los candidatos. "Éramos aproximadamente 130 aspirantes y había que enviar un vídeo bien grabado y que se nos escuchase y se nos viese correctamente", recuerda Jaime. Tras esa primera criba, alrededor de 70 músicos lograron acceder a la ronda definitiva, celebrada de forma presencial en Madrid.La fase final tuvo lugar en el Auditorio Nacional de Música, donde los aspirantes se enfrentaron a las pruebas ante el jurado. El acceso a la Jonde está reservado a jóvenes intérpretes de entre aproximadamente 18 y 26 años, una franja en la que se encuentran David y Jaime, quienes además acumulan experiencia desde hace años en la Orquesta Joven de Andalucía. Ambos forman parte de su bolsa de instrumentistas desde 2021 y consideran que este nuevo logro supone un paso más en una trayectoria que no ha dejado de avanzar.David Serrano estudia en Estados Unidos y es natural de San Fernando.-MANU GARCÍALa música ha estado presente en sus vidas desde la infancia. Los dos se formaron en el Conservatorio de Cádiz y han compartido gran parte de su recorrido académico y artístico. Jaime comenzó a tocar el violonchelo a los ocho años y recuerda que le llamó la atención la propia forma de interpretar el instrumento. "Cuando era pequeño me llamó la atención que el instrumento se toca como abrazándolo. Por alguna razón me llamó la atención y decidí continuar", explica. Además, destaca la influencia que tuvo en él quien fue su profesor durante una década, el padre de David Serrano.En el caso de David, el vínculo familiar fue decisivo. "Yo más bien lo elegí porque mi padre lo tocaba. Él es profesor del Conservatorio de Cádiz", explica. Con el paso de los años, aquella afición infantil se transformó en vocación. Según relata, fue alrededor de los 14 o 15 años cuando decidió que quería dedicarse profesionalmente a la música.La formación de ambos continúa actualmente en estudios superiores. Jaime cursa el Grado Superior de Interpretación Musical en Sevilla, mientras que David desarrolla su formación en Estados Unidos gracias a una beca que inicialmente iba a ser temporal. "Yo en principio iba a irme solo un año. Fue más bien una aventura porque no sabía lo que me iba a encontrar", recuerda. Sin embargo, la experiencia fue tan positiva que terminó ampliando su estancia y actualmente encara su tercer año de estudios en el país norteamericano.Jaime, en el salón de actos del conservatorio isleño.-MANU GARCÍALa rutina diaria de ambos está marcada por largas horas de práctica. Jaime resume esa realidad señalando que la carrera musical exige dedicación constante. "Consiste en pasar muchas horas sentado estudiando, practicando, fallando y repitiendo nuestro repertorio". A ello se suman los encuentros periódicos de la Orquesta Joven de Andalucía, donde los músicos trabajan durante varios días junto a profesores especializados para preparar los programas de conciertos.Pese a la satisfacción por haber sido seleccionados para la Jonde, los dos jóvenes saben que el camino profesional continúa siendo complejo. Reconocen que las principales salidas laborales pasan por integrarse en una orquesta profesional o dedicarse a la docencia, ámbitos que exigen superar procesos selectivos muy competitivos. Por eso consideran que formar parte de la Joven Orquesta Nacional supone un valor añadido importante. "Todo eso es currículum. En el mundo de la música suma mucho", destacan.Entre el reguetón y la música clásicaMás allá de su faceta como intérpretes, ambos aprovecharon la conversación para reflexionar sobre la relación de los jóvenes con la música clásica en una época dominada por géneros como el reguetón o el pop. Lejos de adoptar una postura crítica, defienden la convivencia de todos los estilos. "Hay que dar hueco a todo", afirma Jaime. "Yo no escucho reguetón y respeto a la gente que lo haga. Lo que no respeto es a la gente que desprecia la música clásica por el hecho de que no la conozca".Para el joven violonchelista, el problema no radica en que existan otros géneros más populares, sino en los prejuicios que siguen rodeando a la música clásica. "El mundo de la música clásica es muy amplio. Las posibilidades son prácticamente infinitas y los estilos son también prácticamente infinitos", sostiene. Por ello, anima a quienes nunca se han acercado a este repertorio a hacerlo sin ideas preconcebidas. "Me gustaría que todo el mundo con mente abierta se parase a escuchar, y no ponerse de fondo, sino escuchar de verdad una de las nueve sinfonías de Beethoven, una de las nueve sinfonías de Mahler o música de cámara de Brahms".David es un firme defensor de la música clásica, al igual que Jaime.-MANU GARCÍADavid comparte esa visión y considera que la distancia que existe entre muchos jóvenes y la música clásica tiene más que ver con cuestiones culturales que con el propio género. "Hoy en día hay mucha más música y muchos más géneros musicales", señala. A su juicio, eso ha provocado que la música clásica sea percibida por algunos como algo lejano o anticuado. Sin embargo, cree que la experiencia de escucharla atentamente cambia por completo esa percepción. "Si tú le pones a cualquier persona música clásica y realmente presta atención a lo que está escuchando, es imposible que no le pueda gustar".La convicción de ambos va incluso más allá. Jaime asegura que la música clásica tiene una capacidad universal para conectar con las personas. "Yo realmente creo que la música clásica le puede gustar a todo el mundo", afirma. "Nadie que escuche un concierto de música clásica te puede decir que no le gusta". Por eso, aprovecha cualquier oportunidad para reivindicar su valor cultural y artístico. "La música clásica no está muerta, sino que está más viva que nunca gracias a la gente que todavía nos dedicamos a ello".