Tienes todavía dos partidos para obrar el milagro de pasar a los cruces. No será fácil, tampoco imposible, pero de momento Curazao ya puede presumir de haber marcado un gol en un Mundial. No le sirvió de nada, porque Alemania le hizo un siete, pero esa alegría ya no se la quita nadie a la isla caribeña. Que se lo digan al periodista curazoleño, ataviado con la camiseta de su selección, que celebró poseído el tanto de su país. Y con él, los más de 5.000 aficionados que acompañaron a la selección de Advocaat en su estreno mundialista. El partido comenzó con el guion previsto. Curazao, aculado en su área, y Alemania rondando el gol. Lo encontró pronto. En el minuto 6, una combinación entre Wirtz y Nmecha la resolvió el mediocentro del Borussia con un golpeo con el interior de su pie derecho al palo largo de Room. 1-0. Con el viento de cola y un rival enfrente tan endeble, Alemania se relajó más de lo permitido y Curazao castigó esa soberbia. Un par de llegadas antes de que, en el 22, el país caribeño celebrara el gol más importante de su historia. Su autor, Livano Shyron Liomar Comenencia, con un disparo de pierna zurda que tocó en el pie de Kimmich para hacer inútil la estirada de Neuer. Un 1-1 para guardar en la memoria del 'panenkismo'. Y del fútbol del pueblo. Con el tanto curazoleño, Alemania no faltaba a su cita. Desde la final contra Argentina en Brasil 2014 (1-0), que supuso su cuarto Mundial, no ha dejado la portería a cero en ningún partido del torneo. Ni en Rusia, ni en Catar ni, ya tampoco, en Estados Unidos. El tanto de Curazao dio paso al cooling break, amenizado con rancheras tocadas y cantadas en vivo por un grupo de mariachis ubicado en una de las esquinas del estadio. Algunos compañeros periodistas se preguntaban por qué. Respuesta sencilla. En Houston viven casi dos millones de mexicanos. De hecho, el 74% de los latinos e hispanos de la ciudad de la NASA son del país centroamericano. Con el 1-1, Alemania espabiló, cómo no podía ser de otro modo, y ya antes del descanso se llevó por delante el sueño curazoleño de lograr algo más que un empate momentáneo. En el 38, Schlotterbeck cabeceó a la red un córner botado por Brown, y en el cuarto minuto del añadido, Bazoer se zampó un recorte de Nmecha. Zancadilla y penalti, como un piano. Havertz lo anotó. 3-1. Las pocas esperanzas que le quedaban a Curazao quedaron enterradas por completo con el 4-1 de Musiala, nada más salir de los vestuarios. El entretiempo lo volvió a amenizar el grupo de mariachis, y el partido lo cerró el futbolista del Bayern en el 47. Asistencia de Kimmich y remate con la derecha de Jamal, para acallar las críticas. En la previa, Klopp y Müller, comentaristas del Mundial en MagentaTV, cuestionaron que Nagelsmann le diera galones de titular tras una temporada en la que estuvo lesionado hasta enero, y luego sufrió otro periodo de baja de dos meses más. Hasta los que más saben meten la pata. Brown, en el 68, Undav, en el 78, y Havertz, en el 88, cerraron la goleada. Paliza alemana, historia curazoleña.