Los geólogos iban buscando oro, pero encontraron algo todavía más extraño

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En la búsqueda de recursos minerales en los desiertos de Australia Occidental, un equipo de geólogos se topó con algo de gran interés científico, diferente al metal precioso que originalmente perseguían. Durante una prospección rutinaria en la región de Eastern Goldfields, los datos gravimétricos revelaron una anomalía circular oculta bajo el paisaje semiárido. Al profundizar en el estudio del terreno, los investigadores hallaron evidencias de un gran impacto que fundió la roca, deformó cristales y dispersó detritos a su alrededor, revelando la presencia de un cráter sepultado y casi borrado por el transcurso del tiempo y la erosión.Esta estructura, denominada provisionalmente como la estructura de impacto de Ora Banda, ha sido estudiada por un equipo liderado por la geóloga Raiza Qintero, de la Universidad de Puerto Rico. Se trata de un descubrimiento singular, ya que representa el segundo caso confirmado de una estructura de impacto formada enteramente dentro de cinturones de rocas verdes del Arcaico, que se encuentran entre las formaciones rocosas más antiguas de nuestro planeta. A diferencia de eventos más conocidos en la historia de nuestro planeta, este cráter ofrece una oportunidad para analizar la interacción de impactos meteóricos en materiales de la corteza primitiva. Un viaje al pasado a través de las rocas más antiguas del planeta Conos fragmentados de Ora BandaEl registro geológico de la Tierra suele perder los rastros de estos impactos debido a procesos activos como la erosión, la actividad tectónica y la sedimentación, que borran las cicatrices superficiales con relativa rapidez. En el caso de Ora Banda, a pesar de ser geológicamente más joven que las rocas arcaicas que lo albergan, el relieve del cráter había desaparecido de la superficie. Su identificación requirió la combinación de estudios de gravedad, perforaciones de exploración y análisis microscópicos de las muestras de roca para identificar las señales del daño por choque térmico bajo el suelo.Entre las pruebas físicas encontradas por los investigadores destacan los conos de fractura, identificados tanto en afloramientos superficiales como en muestras de perforación. Estas estructuras cónicas se forman cuando una onda de choque de alta presión atraviesa la roca, dejando patrones de fractura característicos que sirven como indicadores de que impactó un meteorito. Además, bajo la capa de arcilla del desierto, se localizaron brechas de impacto, que son rocas compuestas por fragmentos angulares consolidados por una matriz más fina, las cuales contenían diminutas esférulas de vidrio originadas por la fusión del silicato debido a las altas temperaturas del evento. Varias de las brechas que hay en el lugar donde cayó el meteoritoEl análisis químico de estas esférulas de vidrio reveló concentraciones elevadas de elementos siderófilos como níquel, cobalto, platino, paladio y rodio en comparación con las rocas locales circundantes. Al ser elementos que se disuelven fácilmente en el hierro, su presencia en grandes proporciones apunta a la implicación de un meteorito rico en hierro. La reconstrucción del sitio da a entender que el impacto generó una estructura subterránea compuesta por una región central y una serie de anillos concéntricos que abarcan aproximadamente cuatro kilómetros de diámetro, incorporando también pequeñas pepitas de oro en las brechas, que habrían sido expulsadas al aire para luego asentarse de nuevo en el cráter en formación.Los resultados de esta investigación, publicados en la revista Meteoritics & Planetary Science, abren perspectivas sobre la preservación de estas estructuras en la corteza terrestre. Al hallarse en rocas del Arcaico, Ora Banda sirve como un modelo análogo para estudiar cómo interactuaban los meteoritos con la corteza temprana de la Tierra y otros planetas rocosos como Marte en sus etapas iniciales. Este descubrimiento plantea la posibilidad de que existan otras estructuras similares ocultas bajo formaciones de rocas verdes en distintas partes del mundo, esperando ser descubiertas mediante técnicas geofísicas y de perforación profunda.