Es, sin duda, el verdadero artífice de que la ciudad cuente con fútbol sala casi profesional más de veinte años después. Estaba yo todavía entrenando con aquel ONO que bajó y despareció cuando un cuarto de pabellón sucumbía a la mejor época del fútbol “grande” en nuestra ciudad. Fueron los años de la muerte clínica, más de diez años sin futbito por Icovesa, hasta que Fernando Guerrero, aquel juvenil del filial del Caja convertido en policía nacional, arrancó el Delorian del 40x20 por el año 2014 desde la última categoría.Doce años ha tardado en conseguir algo que se perdió cuando todavía era alcalde Pacheco “el desterrador”, uno de los principales culpables por no decir el principal, que dejó al humilde barrio de Icovesa sin esa “droga” que quitaba a los niños de la calle para meterlos en las pistas de futbito o dentro del poli.Fernando ha cocinado un regreso a fuego lento, con tropezones y zancadillas, sabiendo hacerlo bien cada vez que se hacía mal, reseteando cuando no se conseguían los objetivos, menos este año, que por fin dio con la tecla a la tercera consecutiva pese a que ya tenía plan b en caso de caer una vez más. De levantarse, Guerrero puede darnos un master.Pero también, puede darnos una lección de cómo navegar en las turbulentas aguas del deporte jerezano, lleno de crispaciones, ruido y malas artes, donde el político viene chapoteando peligrosamente desde haca varios años al sol que más calienta, un sol que ahora aprieta mas que nunca por la zona del viejo kiosko de chucherías.Fernando, desde la moderación, ha sabido abrir los brazos a todos. Ha conseguido que tanto aficionados de un Xerez como de otro convivieran cada quince días defendiendo unos mismos colores, los del Xerez Toyota Nimauto, que en definitiva son los colores de la ciudad de todos. Magia.Fernando ha llevado una gestión económica envidiable con los cuatro duros que ha tenido gracias a sus patrocinadores privados, esos que no han fallado hasta que la Diputación de Cádiz con su presidenta Almudena Martínez del Junco al frente, tendió la mano en más de una, y en más de dos y de tres, a un presidente y a un proyecto “limpio” en el que si se podía confiar sin dobleces ni peligros de imagen. Hasta tres veces acudió al Ruiz Mateos a dar la cara.Al Ayuntamiento de momento, que lo máximo que hizo fue dejar un pabellón de otro siglo como dueño de la instalación, alguna pedrea económica y enchufar el videomarcador nuevo para el último partido porque el antiguo (50 años) estaba pegando las boqueas, la foto le sale casi gratis en este ascenso. Complejos y miedo a lo redondo, no hay más. Asunto por cierto que se corrigen con valentía, determinación y, sobre todo, con voluntad política, esa que germina como los girasoles al llegar el verano cuando entramos en los últimos doce meses ante de las locales. Concluyo. Fernando Guerrero, ha sabido tender puentes con las instituciones con su imagen de presidente moderado, serio y con un curriculum vitae personal y profesional limpio como una patena. Fernando I de Icovesa, honra la imagen de ese presidente de equipo puntero de la ciudad de la que JEREZ y sus representantes públicos se pueden sentir orgullosos sin temor a equivocarse en que esa foto les persiga en un futuro, y en los tiempos que corren, eso es absolutamente oro molido para quien aspire a revalidar con garantías abslolutas sin lios como díria Juanma, el sillón de la calle Consistorio.Enhorabuena Fernando, gracias presidente, enhorabuena J E R E Z. Os lo merecéis, nos lo merecíamos.