Desde que OG Anunoby selló el triunfo de los Knicks el sábado por la noche -madrugada del domingo en España- en las finales de la NBA desde la línea de tiros libres, Nueva York fue una fiesta. Los Knicks se impusieron a los San Antonio Spurs de Victor Wembanyama , después de unas series finales dramáticas, protagonizadas por las remontadas de los neoyorquinos. En Nueva York, las finales se han vivido con pasión desbordada, que acabó por explotar tras la victoria final. Como se anticipaba, la victoria trajo un lado amargo: el caos violento que enturbió una celebración que fue, en su gran mayoría, pacífica. Ocurrió en anteriores partidos y en la noche de la victoria el lío fue mayor. Como en el resto de los partidos de las finales, cada pantalla en Nueva York era una fiesta . Los bares, desbordados desde horas antes del partido. Por toda la ciudad, infinidad de fiestas con pantalla gigante, en parques, plazas, terrazas… Con los vecinos proyectando el partido en las aceras, entre barbacoas y neveras con cervezas, en una noche tropical en Nueva York. El caos afectó más que a ningún sitio a las inmediaciones del Madison Square Garden , la casa de los Knicks. La policía había cerrado el paso en varias manzanas alrededor, pero eso no evitó la concentración de aficionados, la mayoría de ellos muy jóvenes. La estación Penn Station, justo debajo del estadio, escupía miles y miles de chavales venidos de todas partes de la ciudad y del área metropolitana, listos para el jolgorio. En una fiesta en la calle 28, a cuatro manzanas del Madison Square Garden, el caos se desparramó en cuanto ganaron los Knicks. La terraza donde cientos de personas se arremolinaban para ver el partido quedó destrozada. Al grito de 'Let's go Knicks' ('Vamos Knicks') y 'Knicks in 5' ('los Knicks ganan en 5 partidos', se impusieron 4-1 en la serie contra los Spurs), decenas de chavales se subieron a saltar en los coches aparcados y una montaña humana escaló a un 'food truck', un camión-restaurante. Las corredurías de seguros de coche tendrán trabajo este lunes. El caos se disparó con el paso de la noche. Hubo enfrentamientos y carreras en el intento de los jóvenes de atravesar las barreras policiales, con miles de agentes desplegados en la zona. Pero eso no contuvo a los más exaltados de la turba. En Times Square, uno de los lugares emblemáticos, muchos se subieron a los clásicos autobuses escolares amarillos, contratados en esta ocasión por la FIFA para trasladar a aficionados al estadio en Nueva Jersey que es sede del Mundial. Ese fue uno de los puntos de colisión de dos grandes acontecimientos deportivos : coincidieron la celebración del título de la NBA, que los Knicks no levantaban desde 1973, y la llegada del Mundial a la ciudad. Pocas horas antes había acabado el Brasil-Marruecos, quizá el partido con más interés de la primera fase. En medio del lío en las calles de Nueva York, se podía ver a aficionados de la 'canarinha' y de los Leones del Atlas mirando con curiosidad el jaleo y el vandalismo en la Gran Manzana. Uno de esos autobuses de la FIFA ardió en llamas. Otros jóvenes apalearon coches de la policía con bates. Hubo 63 arrestados y once imputados con cargos penales. En Times Square se registró un tiroteo, del que salió herido en el pie un chaval de 17 años. Otros cuatro fueron apuñalados. Fue un final triste para una de las noches de más júbilo que recuerda Nueva York, que volverá a salir de fiesta este jueves: el alcalde, Zohran Mamdani, anunció la celebración de una rúa de campeones al más puro estilo americano, es decir, con una lluvia impresionante de confeti.