Uno de los peores terremotos de la historia de la humanidad podría tener lugar pronto según un equipo de geólogos

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La tierra bajo el sur de California está acumulando una presión que no se registraba desde hace más de diez siglos. Un equipo internacional de geofísicos liderado por la investigadora Liliane Burkhard, de la Universidad de Berna, ha reconstruido virtualmente la historia sísmica de la región durante los últimos 1.000 años.Los resultados, publicados en el Journal of Geophysical Research, dibujan un escenario inquietante. Las fuerzas tectónicas que hoy comprimen las fallas de San Andrés y San Jacinto, las dos grandes cicatrices que atraviesan el área metropolitana de Los Ángeles, han alcanzado e incluso rebasado los niveles que precedieron a las rupturas más violentas documentadas en la zona.Burkhard lo sintetiza con una frase divulgada a travñes de una nota de prensa compartida por la Universidad de Berna: "Al ejecutar la historia sísmica del sur de California como una simulación, podemos estimar hasta qué punto el sistema de fallas ya está sometido a estrés hoy".Los investigadores no ofrecen una fecha, porque la predicción exacta de terremotos sigue siendo un horizonte inalcanzable para la ciencia actual, pero sí han afinado la fotografía del peligro. El modelo que han construido rastrea cómo cada seísmo modifica la tensión en los segmentos de falla vecinos, cómo el estrés se acumula durante los intervalos de calma y cómo las capas profundas de la corteza se relajan lentamente tras una gran ruptura. "Esta simulación nos permite comprender cómo se acumulan las tensiones en el sistema de fallas a lo largo de los siglos", explica Burkhard. Un edificio tras el terremoto de magnitud 7,8 registrado en el sur de FilipinasEl Cajon Pass, la compuerta que decide la magnitud de la catástrofeEl estudio introduce un concepto que los geólogos han bautizado como "puerta sísmica" y que tiene su epicentro geográfico en el paso de Cajon, un corredor estratégico por el que discurren carreteras, vías férreas y conducciones de energía. Ese punto actúa, según la modelización, como una válvula que determina si un gran terremoto se queda confinado en una única falla o si, por el contrario, salta a la contigua y multiplica su poder destructivo.Burkhard advierte de que las dinámicas actuales "se están acercando al rango que asociamos con rupturas importantes que cruzan ambas fallas simultáneamente, y ese es un escenario con consecuencias mucho mayores para la región".El precedente de San Francisco y una preparación que sigue siendo insuficienteEn 1906, la falla de San Andrés quebró a la altura de San Francisco y provocó el seísmo más mortífero de Estados Unidos, con unos 3.000 fallecidos y más del ochenta por ciento de la ciudad reducido a escombros.Los códigos de construcción antisísmica han avanzado de forma notable desde entonces, pero una sacudida de intensidad comparable en el área densamente poblada de Los Ángeles y sus infraestructuras críticas tendría repercusiones difíciles de calibrar. Burkhard insiste en que su trabajo no constituye un pronóstico de cuándo ocurrirá el llamado Big One, sino que ofrece "una imagen más clara de la gama de escenarios para los que deberíamos estar preparados".