La primera cetárea de Chiclana quiere cambiar la forma de consumir marisco: "No es solo para ocasiones especiales"

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La primera cetárea de Chiclana abrió sus puertas el pasado mes de diciembre con una idea clara: acercar el marisco al consumo cotidiano y reivindicar el valor de los productos del mar de la provincia y del resto del litoral español. Detrás del proyecto está Grimaldi Cetárea y Marisco, un negocio impulsado por José Manuel Grimaldi que combina varias líneas de actividad alrededor del marisco y los productos gourmet del mar.La empresa comenzó su actividad coincidiendo con la campaña navideña de 2025, centrada inicialmente en la venta de productos cocidos para esas fechas. Desde entonces, el proyecto ha ido creciendo hasta estructurarse en tres grandes áreas: la venta de marisco cocido y congelado, una tienda gourmet especializada en conservas y semiconservas, y la propia cetárea, un sistema de piscinas diseñado para mantener vivo el producto antes de su comercialización.El dueño de la empresa, ante uno de los expositores.JUAN CARLOS TOROLa empresa cuenta con productos de primer nivel.JUAN CARLOS TOROGrimaldi explica que el objetivo de la tienda gourmet pasa por ofrecer productos difíciles de encontrar en el mercado local y apostar por marcas consideradas referentes en distintas zonas de España. Conservas gallegas, anchoas del norte o gildas forman parte de una selección pensada para un consumidor que valore la calidad del producto. "Intentamos trabajar con las mejores marcas del mercado nacional", señala el propietario, que asegura que buscan artículos reconocidos o premiados dentro de sus respectivas regiones.La tercera pata del negocio es la cetárea, concebida como un espacio para trabajar marisco vivo mediante un circuito cerrado de piscinas. La intención es apostar principalmente por producto nacional y de temporada, especialmente marisco gallego como langostas, centollos, centollas, bueyes de mar o nécoras. Según explica Grimaldi, la filosofía del proyecto pasa por respetar los ciclos naturales del producto y comercializarlo en el momento óptimo de sabor y textura, evitando una lógica puramente industrial. La cetárea es un sistema de piscinas para mantener vivo el producto.JUAN CARLOS TOROLas conservas son uno de los puentes fuertes.JUAN CARLOS TOROEl empresario insiste además en romper con la percepción de que el marisco es un alimento reservado exclusivamente para ocasiones especiales o para clientes de alto poder adquisitivo. Asegura que uno de los objetivos del proyecto es normalizar su consumo dentro de una alimentación habitual y saludable. "Intentamos de alguna manera introducir el menú del marisco y todo este tipo de productos en la vida diaria saludable", afirma. En ese sentido, defiende que existen diferentes gamas y precios, desde productos más exclusivos hasta opciones más asequibles como la gamba de Huelva.Aunque la actividad principal es el comercio mayorista, Grimaldi Cetárea y Marisco también funciona como cocedero para particulares. El modelo, sin embargo, se aleja del formato tradicional de mostrador lleno de producto preparado. José Manuel Grimaldi explica que la idea es trabajar principalmente por encargo y fidelizar a una clientela que reserve previamente sus pedidos. El negocio está ubicado en un polígono industrial y no en una zona de paso, por lo que buscan un cliente que conozca el producto y valore su preparación personalizada.Una clientela que se consolidaPese a no proceder del sector pesquero ni hostelero, Grimaldi reconoce que el proyecto nace de una afición personal por el mar y el marisco. "Soy un autónomo y me dedico a otras actividades completamente distintas", comenta. Asegura que siempre le han interesado los negocios relacionados con el producto del mar y que el proyecto ha tenido una buena acogida desde sus primeros meses de funcionamiento gracias a una clientela que, según dice, ya empieza a consolidarse.El marisco vivo es uno de los grandes alicientes.JUAN CARLOS TOROJosé Manuel Grimaldi, enseñando las instalaciones.JUAN CARLOS TOROMás allá de la actividad comercial, el empresario quiere que la cetárea sirva también para reivindicar productos locales de la provincia de Cádiz que, a su juicio, no siempre reciben el reconocimiento que merecen. Menciona ejemplos como las ortiguillas, las huevas de erizo o especies de pescado y marisco habituales en la costa gaditana. Considera que muchos de estos productos han quedado relegados frente al protagonismo actual del atún y defiende que la gastronomía local tiene "muchos más productos" capaces de atraer tanto al consumidor habitual como al turismo gastronómico.El proyecto contempla además futuras iniciativas vinculadas a experiencias gastronómicas y visitas a las instalaciones. La idea, todavía en desarrollo, pasa por abrir la cetárea al público para mostrar el funcionamiento de las piscinas, explicar el origen de los productos y organizar degustaciones maridadas con vinos de la zona. "Que sea una experiencia gastronómica marítima", resume Grimaldi, que invita a los clientes a conocer unas instalaciones con las que pretende acercar el marisco y el producto local a un público cada vez más amplio.