Tranquilos, Brahim está bien. Lo digo por si queda alguien que esté preocupado por lo que pasó con el futbolista después del desplante aderezado de mentiras de De la Fuente. Está bien. El chico se rehízo y ahora juega con Marruecos, que fue cuarta en el Mundial de 2022 por delante de España, que acabó decimotercera. Por la tocata y fuga de Senegal, que se marchó a los vestuarios antes de tiempo, ganó la Copa de África, fue Balón de Oro del torneo al marcar 7 goles y lleva anotados la friolera de 14 en 26 partidos. La bravuconada del Expreso de Haro podría haberle atropellado dejándole malherido pero, a diferencia del Buddy de Tomates verdes fritos, sacó a tiempo el pie del rail. Si no fuera porque la presentó hace nada me atrevería a decir incluso que Brahim leyó la biografía de don Luis, La vida se entrena cada día. Consejos vendo. Me vino a la memoria este desagradable episodio oyendo a Morata reconocer que De la Fuente le había llamado para confirmarle que no iba al Mundial. ¿Cómo? ¿Perdón? ¿El expreso llamó? ¿Pero no dijo que él no llamaba a nadie que no estuviera lesionado? La última lesión que consta de Álvaro fue en marzo, probablemente un esguince que curó a los 3 días, y desde entonces está como una rosa pero, aún así, ¿le llamó? ¿Llamó a Morata como llamaron a Lamine, a cuyo domicilio envió la federación una comitiva con oro, incienso y mirra? ¿Le llamó como a Ramos? ¿O como a LeNormand? ¿O le llamaría como a Laporte? ¿O fue como a Carvajal? «La verdad os hará libres» (Juan 8:32) De la Fuente habría sido mucho más libre haciendo caso al Evangelista y diciendo la verdad, o sea que él llama cuando quiere y a quien le da la real gana y que con Brahim no le salió de las narices coger el teléfono. No sólo no es cierto que el seleccionador nacional no llame nunca a ningún jugador sino que ha llamado a todos salvo al propio Brahim, él sabrá por qué. Pero por si a alguien le preocupa o se le ha perdido la pista, tranquilos porque el chaval está bien. Y estará mejor.