Nueva Zelanda plantó millones de pinos durante décadas para reforestar el país y expandir su industria forestal. Ahora esos árboles se han convertido en una invasión que está reduciendo el agua disponible en las cuencas de los ríos

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Las coníferas introducidas para la producción forestal comenzaron a expandirse fuera de las plantaciones y hoy cubren grandes extensiones del territorio. El gobierno lleva años invirtiendo millones para contener un fenómeno que afecta incluso al sistema hídrico del país.