Cuando hablamos de salud mental, llevamos décadas buscando un fármaco que logre frenar o revertir el avance del Alzheimer, pero la realidad es que, hasta ahora, las investigaciones no han dado con la tecla. Ante esta falta de respuestas, la ciencia ha empezado a mirar hacia otro lado para buscar una posible solución. Aquí entra en juego la psilocibina, el principio activo de los hongos alucinógenos, que ha pasado de ser una sustancia históricamente estigmatizada a convertirse en objeto de estudio para ver si puede ayudar a proteger el cerebro que envejece.Hace poco, la revista Frontiers in Neuroscience publicó un caso clínico en Brasil que abre un hilo de esperanza, aunque los propios investigadores piden mucha calma a la hora de interpretar los resultados. El informe describe a una mujer de más de 80 años con Alzheimer en fase avanzada. Antes de participar en el estudio, su día a día era complejo: apenas pronunciaba monosílabos, dependía totalmente de los demás para cualquier tarea básica y sufría incontinencia urinaria desde hacía más de cinco años.Un cambio temporal en la lucidez y la autonomía de la paciente El Alzheimer no tiene curaCon la autorización de su tutor legal y bajo una estricta supervisión médica, le administraron una dosis inicial de cinco gramos de hongos deshidratados. En el ámbito recreativo, a esta cantidad tan alta se la conoce como "dosis heroica", un rango muy por encima de lo que se suele probar en los laboratorios. Al principio, la paciente cayó en un letargo muy profundo. Pero la sorpresa llegó 19 horas después, cuando la mujer empezó a hablar sola de manera fluida. A lo largo de los días siguientes, el cambio fue notable: volvió a controlar su vejiga, comenzó a vestirse y caminar sin ayuda, y era capaz de mantener conversaciones buscando el contacto visual.Viendo esta reacción, un mes después el equipo médico decidió darle una segunda dosis, esta vez de tres gramos. En esta ocasión la paciente no se durmió; al contrario, se mantuvo muy comunicativa. Los neurólogos que hicieron el seguimiento detallaron que la agilidad al caminar, la expresividad del rostro y la reciprocidad emocional mejoraron de forma evidente durante varias semanas.Ahora bien, ¿significa esto que el Alzheimer tiene cura? El neurocientífico Marcos Lago y su equipo de la Universidad de São Paulo dejan claro que no. La hipótesis que barajan es la siguiente: puede que en cerebros en deterioro avanzado aún queden capacidades funcionales latentes "escondidas", y que bajo ciertas condiciones químicas muy específicas, como la que provoca la psilocibina, el cerebro logre "reconectarse" temporalmente para acceder a ellas. Esto, por ahora, no deja de ser una especulación. El Alzheimer podría no empezar como creíamos: dos proteínas “luchan” dentro del cerebroEs muy importante tener en cuenta que este estudio tiene bastantes limitaciones. No se midió la actividad cerebral de la paciente durante el proceso ni se utilizaron tests cognitivos para evaluar su mejoría de forma objetiva. Los propios autores reconocen que su informe es meramente descriptivo y observacional. Su valor real reside en que sirve de base para que otros científicos lleven a cabo ensayos clínicos más rigurosos, con grupos de control, para entender si realmente funciona y qué dosis sería la más segura y eficaz.El interés por la psilocibina en adultos mayores no es algo aislado. En otros lugares del mundo ya se están estudiando sus efectos para tratar la depresión y mejorar la calidad de vida en etapas tempranas del deterioro cognitivo. No hace falta decir que hay que ser prudentes. En el mundo de la medicina han salido compuestos que prometían mucho en un inicio y luego fracasaron en las fases iniciales de la investigación.