El PSOE de Sevilla pierde los nervios en el Pleno y atiza al gobierno de Sanz

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El PSOE vive una de sus etapas más desconcertantes en el Ayuntamiento de Sevilla. Acaba de cumplir su tercer año en la oposición y los resultados de las últimas elecciones en Andalucía o de aquellas encuestas recientemente publicadas no atisban una mejora de los apoyos que pueda pronosticar la recuperación de la Alcaldía en el mes de mayo de 2027. La situación cada vez incomoda más a los socialistas y eso se puso de manifiesto este jueves en el Pleno ordinario de junio, con un orden del día que apenas incluía asuntos de relevancia y que, por contra, acabó enfangado por los continuos ataques del principal partido de la oposición al gobierno de José Luis Sanz. Las primeras disputas con el ejecutivo comenzaron muy pronto, justo en el primero de los puntos en el que se abordaban varias modificaciones en los presupuestos para financiar a Contursa, dotar de vestuario a miembros de la plantilla municipal o renovar el mobiliario del Salón Colón. La concejal Sonia Gaya , que fue en el anterior mandato delegada de Hacienda y que, por tanto, también hacía uso de estos mecanismos, criticó a Juan Bueno, actual responsable del área, por «abusar» de estos cambios en las cuentas. Algo que se ha convertido en una denuncia frecuente en los últimos plenos. Hasta ahí no hubo grandes novedades, pero el tono se volvió más bronco y tosco en el momento que menos se esperaba. El debate de uno de los reconocimientos de crédito de Urbanismo fue aprovechado por el edil Francisco Javier Páez para una retahíla de críticas al gobierno, desde la tardanza en la llegada de los toldos a la Avenida hasta el precio de las viviendas de protección oficial. Pero el socialista, un habitual en las salidas de tono en el Pleno, terminó por perder los nervios en su discurso excesivamente irónico y optó por calificar a la edil popular Blanca Gastalver como «la señorita delegada de Educación de Mattel» , es decir, comparándola con una de esas muñecas clásicas de las que se compran en cualquier juguetería. Esto desembocó en un importante enfado en la bancada popular e hizo que hasta el presidente Manuel Alés se vieran en la obligación de hacer una llamada al orden. «Señorita no es una manera de dirigirse a una concejal. Que sea la última vez que se utiliza aquí este término», porque «no estamos hablando de ninguna tontería», señaló. Páez, sin arrepentirse ni un ápice de lo sucedido, tan sólo acertó a acusar al PP de tener «la piel muy fina» y, con la boca pequeña y casi a regañadientes, pidió unas disculpas a Gastalver que sonaron impostadas. El portavoz del PSOE asistía en silencio al espectáculo de su concejal y no quiso participar de la polémica. Tampoco del debate de la otra moción que encendió a la izquierda. Vox, con toda la intención, registró una propuesta que ponía el foco en los casos de supuesta corrupción del Gobierno de España y en la que además pedía la convocatoria «inmediata» de elecciones generales. La misma salió adelante con el apoyo del PP y de los ediles de Abascal, pero en las filas socialistas no gustó ni un pelo que se debatiera el asunto. Tuvo que ejercer de portavoz Encarnación Aguilar ante la callada por respuesta del propio Muñoz. Y la concejal, acostumbrada a intervenciones poco constructivas, cargó contra el presidente del Pleno por aceptar esta moción «ilegal» y de, forma inédita, contra el secretario del Ayuntamiento, que no deja de ser un funcionario. A los dos les acusó de ser «los más antidemocráticos de la historia». Sin olvidarse de la portavoz de Vox, Cristina Peláez, de la que dijo que «sus chorradas me producen pitorreo». El tono tosco llegó a un nivel tan extremo que generó más indiferencia que indignación en el gobierno de Sanz. Fuentes municipales aseguraron a este periódico que, mientras la líder de los de Abascal intervenía, otra concejal del PSOE sacó su móvil y puso en voz alta un himno del franquismo como el 'Cara al sol', lo que provocó que el propio Manuel Alés también tuviera que recriminarle su conducta. Muñoz seguía en silencio en su sitio, sin querer mancharse en esta bronca. Tan sólo se le escuchó intervenir una vez, en una pregunta al alcalde sobre la futura llegada del tranvibús al Duque. Interpeló a Sanz por cuál será la fecha de su puesta en marcha, las líneas de Tussam que cambiarán y si se perderán los fondos europeos. O sea, lo mismo que explicó el delegado de Movilidad, Álvaro Pimentel, en la rueda de prensa del miércoles. Muñoz salió trasquilado, porque el alcalde acabó recordándole que fue el PSOE el que enterró el proyecto de la línea 2 del metro para darle prioridad a la 3. Otro revés para unos socialistas que no tuvieron su día.