La exploración lunar suele imaginarse con grandes rovers, ruedas enormes y vehículos preparados para recorrer kilómetros. Japón acaba de demostrar que también hay otro camino: robots diminutos, livianos y autónomos. SORA-Q, un pequeño rover transformable de apenas ocho centímetros, logró desplegarse en la Luna, moverse y enviar imágenes a la Tierra.