Género: Comedia de terror.Creador: Katie Dippold.Reparto: Matthew Rhys, Stephen Root, Kate O’Flynn, Kevin T. Carroll, Dale Dickey, Kingston Rumi Southwick, K. Callan, Jeff Hiller, Hamish Linklater, Betty Gilpin.Producción: Apple Studios, Chapel Place Productions, Genre Films, Short Drive Entertainment.Canal: APPLE TVSCARY SERIE«No es una isla. Es un lugar donde ocurren milagros.» — John LockeSin lugar a dudas, La maldición de Widow’s Bay es una de las sensaciones del presente curso. La serie creada por Kattie Dippold (Parks and Recreation) entra de lleno en el selecto catálogo de Apple TV junto a otras producciones tan recomendables como Severance, Disclaimer o The Studio. Haciendo poco ruido, semana a semana, La maldición de Widow’s Bay ha ido ganando adeptos para la causa gracias a lo bien que han sabido casar comedia y terror. No es sencillo generar situaciones absurdas tan descacharrantes para, acto seguido, ponernos de los nervios. Capítulo a capítulo, Widow’s Bay (título en su versión original) ha ido ampliando su mitología a la par que, utilizando un paralelismo con Expediente X, presentaban el monstruo de la semana. La cantidad de referencias al cine de terror (La noche de Halloween, El Resplandor, La niebla…) son constantes, una auténtica carta de amor al género que parece una serie sacada del universo ideado por Stephen King.“Es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde.” Un genial Matthew Rhys se mete en la piel de Tom Loftis, mandamás de la población insular que presta nombre al título. Continúo haciendo referencia a la serie creada por Chris Carter. Loftis es la antítesis de Fox Mulder. Si el agente especial del FBI quiere creer en todo momento, el alcalde de Widow’s Bay niega la mayor a pesar de que haya pruebas impepinables de que algo pasa en dicho lugar. El mayor deseo de Loftis es convertir el pueblo en una gran atracción turística, aunque haya evidentes señales de peligro en cada rincón. De alguna manera, su figura recuerda a la de su homólogo en Tiburón (Steven Spielberg, 1975) que se negaba a cerrar las playas para proteger el sector terciario aun cuando un gran escualo se estaba alimentando de bañistas despistados. El actor galés, protagonista de series como The Americans o Perry Mason, hace un trabajo soberbio dotando de varias capas a su personaje. En ocasiones, Loftis resulta patético, convirtiéndose poco menos que en el hazmerreír de sus conciudadanos. Su próspera visión no es compartida por nadie. La relación con su hijo adolescente es harto complicada. Rhys despliega una amplia gama de registros a lo largo de la temporada. Loftis puede resultar ridículo y nos recuerda a políticos de pacotilla que, apostando por la llegada masiva de visitantes, enarbolan la pancarta de Bienvenido, Mr. Marshall. Aun cuando el personaje de Loftis sea el epicentro de La maldición de Widow’s Bay, uno de los puntos fuertes de la serie es su excelente elenco de secundarios. Rostros de todo tipo que sirven para formar una comunidad la mar de pintoresca. Kate O’Flynn, versión británica de Maruchi León (Pili en Farmacia de Guardia), da vida a Patricia, asistente de Tom en el ayuntamiento con pocas dotes sociales. En su afán de conectar con sus vecinos, Patricia acaba montando una fiesta con hechuras de folk horror. Unos capítulos más tarde será perseguida por un enmascarado al más puro estilo Michael Myers. Vista en Cómo meterse en un jardín, O’Flynn consigue su papel verdaderamente relevante en Widow’s Bay. El alcalde Loftis en pleno viaje… de setas.Todo lo contrario que Dale Dickey, veterana actriz en cuyo CV aparecen títulos como Breaking Bad o Fallout. Dickey da rienda suelta a su vis cómica interpretando a Rosemary, probablemente, el personaje más hilarante de toda la serie. Sin dejar de lado el órgano administrativo del gobierno de Widow’s Bay también surgen los nombres de Jeff Hiller (Pluribus), divertidísimo en el rol de Dale, y la nonagenaria K Callan (Ruth), a quien (como a Troy McClure) tal vez la recuerden como Martha Kent en la serie Lois & Clark. La población de Widow’s Bay rivaliza con las de Twin Peaks o Cicely (Doctor en Alaska) como la más extravagante de Norteamérica. Afilando mucho el lápiz podemos afirmar que, en parte, La maldición de Widow’s Bay es heredera espiritual de Perdidos. Seguramente ni en fondo ni en forma tengan mucho que ver; sin embargo, tanto la serie de J.J. Abrams como la creada por Katie Dippold cuentan con una isla en la que pasan cosas inexplicables como escenario central. La cantidad de misterios que esconden o el hecho de que una entidad milenaria esté detrás de los asombrosos acontecimientos que tienen lugar en la isla son otros de sus denominadores comunes. Aislados. No sabemos muy bien qué está ocurriendo en Widow’s Bay, pero generaciones enteras de sus lugareños no han podido salir jamás de la isla. ¿Estará la iniciativa Dharma detrás de todo el asunto?Dale emulando a David Guetta.Al margen de los trabajadores públicos, otros personajes relevantes son Wyck, Bechir y Evan. El primero de ellos es un viejo lobo de mar que advierte constantemente a Tom de las amenazas que están por venir. Interpretado por Stephen Root, ganador del Emmy por la sobresaliente Barry, Wyck es el típico borrachín que puede ser considerado el loco del pueblo. Kevin Carroll encarna al Sheriff Bechir, un foráneo que va descubriendo la cara oculta de la isla. Curiosamente, este actor trabajó en otra serie de fenómenos difícilmente razonables como fue The Leftovers. Para acabar, Kingston Rumi Southwick cubre la cuota de adolescentes (un tanto) insoportables en el papel del hijo de Tom, Evan. Como suele ser habitual en estos casos, los más jóvenes resultan ser los personajes menos interesantes de la serie. Sin embargo, Evan guarda un as bajo la manga y el episodio final vendrá con una revelación un tanto intuible. Mención aparte merece el sexto capítulo. Como si de una precuela se tratara, este episodio es un flashback completo que permite entender la génesis de la maldición. La acción se traslada a comienzos del siglo XVIII, con los pioneros en busca de una tierra llena de oportunidades. Betty Gilpin, cuyo personaje en Érase una vez el Oeste ya descubrió que el sueño americano puede tornarse en pesadilla, protagoniza junto Hamish Linklater (Misa de medianoche) este especial que sirve para acumular más piezas del rompecabezas. Pese a que el cineasta japonés Hiro Murai es responsable de la dirección de buena parte de los episodios que componen esta primera temporada, lo cierto es que este capítulo (recordando un tanto a The Witch, de Robert Eggers) contó con el gran Ti West (MaXXXine) detrás de las cámaras. Más allá de una genial ambientación y un diseño de producción a la altura, el acierto en el casting actoral del conjunto de este primer arco es, sencillamente, inmejorable. Nunca pasar un mal rato fue tan divertido.