La estrategia es directa y tiene cierta ironía: para quitarle cuota de mercado a Nvidia, Google ha copiado exactamente lo que Nvidia hizo para construir su monopolio. Garantías financieras, financiación circular entre sus propias divisiones y acuerdos que amarran a los clientes a su infraestructura durante años. La investigación del Wall Street Journal revela el alcance de una ofensiva que va desde un centro de datos cerca de las cataratas del Niágara hasta un acuerdo de 5.000 millones de dólares con Blackstone.Lo analiza Cristian Dina en The Next Web este 19 de junio, con base en la investigación del WSJ. Google no solo fabrica TPUs —sus chips propios para IA— para uso interno. Ha dado el paso de venderlos directamente a clientes de Google Cloud, y para conseguir que empresas con décadas de dependencia de GPUs Nvidia los adopten, ha recurrido a una táctica que el mercado ya conoce bien: el dinero de Google vuelve a Google.El mecanismo es lo que el WSJ describe como «financiación circular». Google proporciona a clientes como Anthropic garantías financieras o compromisos de inversión. Esos recursos, de forma directa o indirecta, se usan para pagar el acceso a TPUs en Google Cloud. El resultado es que Google crea demanda de sus propios chips usando su propio balance como palanca. Nvidia hizo algo equivalente en los años de auge de CUDA: subsidió el ecosistema de desarrolladores durante años para crear una dependencia que ahora genera 130.000 millones de dólares en ingresos anuales.El ecosistema de TPU que Google está construyendoLos chips TPU 8t y 8i de Google, presentados en mayo de 2026, son la base técnica de esta ofensiva comercial. TPU 8t está optimizado para entrenamiento masivo —hasta un millón de chips en un solo clúster lógico—, mientras TPU 8i ataca el problema de la latencia en inferencia agéntica, donde el beneficio competitivo más claro está hoy. Google afirma que los TPU ofrecen entre 80% y 90% mejor ratio precio/rendimiento en inferencia respecto a GPUs Nvidia para las cargas de trabajo de sus clientes.El acuerdo con Anthropic es el ejemplo más documentado de esta dinámica. Apollo Global Management y Blackstone lideran un deal de deuda de aproximadamente 36.000 millones de dólares para que Anthropic compre TPUs de Google, que luego arrienda como infraestructura de computación. Google ha garantizado los pagos de arrendamiento en cinco centros de datos estadounidenses, lo que permite que la deuda cotice con la calificación crediticia de Broadcom (grado de inversión) en lugar de la de Anthropic (empresa sin ingresos de deuda). Cerca de las cataratas del Niágara, una garantía de 3.200 millones de dólares sustenta un cluster donde los TPUs de Google potencian las cargas de trabajo de Anthropic.El acuerdo con Blackstone por 5.000 millones para crear una compañía de cloud rival a los proveedores respaldados por Nvidia tiene la misma lógica: Google no solo compite con su hardware, compite con su capacidad de financiar la adopción de ese hardware.¿Puede Google romper el 90% de cuota de Nvidia?Nvidia controla más del 90% del mercado de chips de IA, respaldado por décadas de inversión en el ecosistema CUDA —la plataforma de software que hace que sus chips sean fácilmente programables. Replicar esa ventaja requiere más que chips mejores. Requiere herramientas, librerías, modelos de entrenamiento portátiles y una comunidad de desarrolladores que haya amortizado su inversión en la plataforma. Las negociaciones de Google con Marvell para fabricar chips adicionales de IA especializados en inferencia sugieren que Google entiende que no puede apostar todo a una sola solución de silicio.TrendForce proyecta que las ventas de ASICs personalizados (como los TPUs) crecerán un 45% en 2026, frente al 16% de crecimiento previsto para las GPUs. Bloomberg estima que el mercado de ASICs llegará a 118.000 millones de dólares en 2033. China está librando una guerra interna entre GPU y ASIC para su propia industria de IA, lo que subraya que la tendencia hacia el silicio personalizado es global, no solo un movimiento de Google.El CEO de Nvidia, Jensen Huang, reconoció en declaraciones recientes que el movimiento de TPUs de Google es «una amenaza real», aunque se mostró confiado en que el ecosistema CUDA preservará la posición dominante de la empresa. La confianza de Huang tiene base: ningún clúster de TPUs puede hoy ejecutar el catálogo completo de modelos de terceros con la misma facilidad que una infraestructura Nvidia.Mi valoraciónLlevo cubriendo la industria de semiconductores desde que los TPUs de Google eran un experimento interno. Lo que más me convence de la estrategia actual es que Google ha entendido que el problema de adopción de TPUs no era técnico sino financiero y de ecosistema. Nadie abandona 200.000 dólares de inversión en conocimiento de CUDA por chips ligeramente más baratos. Pero si Google convierte su propio balance en garantía de adopción, el cálculo cambia.Lo que más me preocupa es la opacidad del modelo. La financiación circular significa que es difícil saber si la demanda de TPUs es real o artificial. Si Anthropic usa TPUs de Google porque Google le está financiando para usarlos, el dato de «cuota de mercado» no refleja preferencia técnica sino dependencia financiera. Eso puede funcionar a corto plazo, pero fragiliza la posición si Google reduce los subsidios.Mi predicción: en 18 meses, los TPUs habrán capturado entre el 12% y el 18% del mercado de chips de IA para inferencia en cloud. El mercado de entrenamiento seguirá dominado por Nvidia. El equilibrio definitivo dependerá de si JAX y XLA logran la adopción suficiente para que los TPUs sean portables sin un equipo de Google dentro.Preguntas frecuentes¿Qué es la «financiación circular» que usa Google?Es el mecanismo por el que Google inyecta capital o garantías financieras a empresas como Anthropic, y esos recursos luego se usan para pagar el acceso a infraestructura de Google Cloud, incluyendo chips TPU. El dinero sale de Google y regresa a Google, pero en el proceso crea demanda real y compromiso contractual de los clientes con la plataforma.¿Pueden comprarse los TPUs de Google directamente?No. Los TPUs no se venden como hardware independiente. Son accesibles exclusivamente a través de Google Cloud. Nvidia, en cambio, vende sus chips a cualquier empresa, lo que permite construir centros de datos fuera del ecosistema de cloud de Google.¿Qué ha hecho Blackstone en este acuerdo?Blackstone es uno de los inversores en la deuda de 36.000 millones liderada por Apollo para financiar el acceso de Anthropic a TPUs de Google. Además, ha firmado un acuerdo separado de 5.000 millones con Google para crear una compañía de cloud que usará infraestructura de TPU en competencia directa con los proveedores respaldados por Nvidia.La noticia Google está usando el manual de Nvidia para romper el dominio de Nvidia en chips de IA fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.