La playa de Matalascañas, en Almonte, ha estrenado su primera ducha inteligente y de pago. Se trata de una experiencia piloto con la que se pretende avanzar hacia un uso más sostenible y controlado del agua en una de las zonas costeras más conocidas de la provincia de Huelva.La instalación está actualmente en periodo de prueba, por lo que de momento puede utilizarse de forma gratuita. Sin embargo, la idea ya ha generado debate entre vecinos y usuarios de la playa, que han mostrado su rechazo ante la posibilidad de tener que pagar por ducharse después del baño.Una usuaria, en una imagen de archivo, utiliza un lavapiés en la playa de La Caleta.-MANU GARCÍAEl uso de esta ducha podría costar alrededor de un euro por menos de un minuto, aunque por ahora no se está cobrando al encontrarse en fase experimental. El sistema permite activar la ducha mediante monedas o a través de un código QR desde el teléfono móvil. La propuesta ha sido desarrollada por dos ingenieros locales y se presenta como una herramienta para controlar mejor el consumo de agua.Una ducha inteligente para medir el consumoEl objetivo de esta experiencia piloto es promover un uso más responsable de un recurso especialmente valioso como el agua. La ducha permite registrar los usos, controlar el gasto y optimizar la gestión del servicio. La instalación busca comprobar si este tipo de sistema puede funcionar en un espacio público como la playa, donde el consumo de agua suele ser elevado durante la temporada de mayor afluencia.Sus impulsores defienden que la tecnología puede ayudar a evitar derroches y a medir con más precisión cómo se utilizan estos servicios en zonas de baño. La clave estará en comprobar si el modelo resulta práctico y aceptado por los usuarios. Por ahora, la ducha continúa en fase de prueba. Será al final de este periodo cuando se valore si esta experiencia puede consolidarse o si, por el contrario, queda como una iniciativa puntual.Polémica entre vecinos y usuarios de la playaLa llegada de la primera ducha de pago a Matalascañas no ha pasado desapercibida. Aunque todavía es gratuita, muchos vecinos y usuarios han mostrado ya su malestar ante la posibilidad de que ducharse en la playa termine teniendo coste.El debate se centra en el equilibrio entre la necesidad de ahorrar agua y el rechazo a pagar por un servicio tradicionalmente gratuito en espacios costeros. La medida, por tanto, se mueve entre la innovación y la polémica.Imagen de archivo de la playa de Matalascañas.- La experiencia piloto llega en un momento en el que la gestión del agua se ha convertido en una preocupación creciente. En ese contexto, sistemas como este pretenden abrir nuevas fórmulas de control del consumo.Habrá que esperar al final del periodo de prueba para saber si la ducha inteligente de Matalascañas se convierte en un modelo a seguir o si acaba siendo una idea que no pasa de la arena.