Abelardo de la Espriella vs. Iván Cepeda. Imagen Collage Valora AnalitikColombia elegirá un nuevo gobierno para los próximos cuatro años y expertos políticos trazan las medidas necesarias y urgentes que tendrá que tomar la persona que llegue a la Casa de Nariño.Para el analista político Yann Basset, la primera tarea del próximo mandatario será garantizar gobernabilidad mediante la conformación de una coalición legislativa sólida.Según explicó, ninguno de los candidatos tiene asegurada una mayoría propia en el Congreso, por lo que la capacidad de negociación será determinante para sacar adelante su agenda.“La urgencia fundamental para cualquiera de los dos candidatos si es electo presidente será formar un gobierno y una coalición de gobierno en el Congreso. Ninguno tiene una mayoría asegurada y, si no lo hacen, se encontrarán con bloqueos y limitantes demasiado fuertes, como los que conoció Gustavo Petro durante su gobierno”, afirmó.Basset señaló que, aunque algunos candidatos han manifestado su intención de buscar acuerdos políticos amplios, persisten incertidumbres sobre la manera en que lograrán consolidar esos respaldos.En particular, advirtió que los discursos de campaña centrados en la confrontación con la clase política podrían dificultar posteriormente la construcción de consensos.A este desafío se suma una situación fiscal que obligará al próximo gobierno a adoptar medidas complejas. El analista sostuvo que la conformación de una coalición ocurrirá en un contexto donde será necesario tomar decisiones presupuestales impopulares, como una nueva reforma tributaria, recortes de gasto público o una combinación de ambas alternativas.“Eso evidentemente hace más difícil buscar los apoyos necesarios para conformar gobierno y para conformar una coalición en el Congreso”, agregó.Por su parte, el analista político Carlos Arias consideró que, más allá de quién resulte elegido, existen asuntos urgentes que demandan respuestas inmediatas. Entre ellos mencionó la crisis del sistema de salud, el acceso a medicamentos y los problemas de seguridad tanto en las ciudades como en las regiones.“Colombia está requiriendo en lo específico y en el corto plazo respuestas urgentes en los temas de salud, medicamentos y seguridad urbana y territorial”, afirmó.Sin embargo, Arias aseguró que el próximo presidente también tendrá la responsabilidad de enfrentar un desafío menos tangible, pero igualmente relevante: la reconciliación política y social del país. A su juicio, los años recientes profundizaron las divisiones entre sectores ideológicos y eso podría convertirse en un obstáculo para la gobernabilidad.“Se requiere una recuperación desde lo emocional, desde las fibras que se rompieron entre la derecha y la izquierda. Se necesita un fenómeno de reconciliación. De lo contrario, la polarización va a generar ingobernabilidad”, señaló.Casa de Nariño. Foto: Cortesía Presidencia de la República de ColombiaDe esta manera, los expertos coinciden en que el próximo jefe de Estado no solo tendrá que responder a problemas económicos y sociales urgentes, sino también reconstruir puentes políticos que le permitan gobernar en un escenario marcado por la fragmentación del Congreso y la alta polarización del país.Respecto al último punto, las elecciones legislativas del 2026 dejaron mayorías para el sector de la izquierda, pero serán los partidos tradicionales los que volverán a ser bisagra para el Senado 2026.La situación no dista mucho de lo sucedido en los últimos dos periodos legislativos, por ejemplo, en los últimos cuatro años, algunos liberales, conservadores y de la U inclinaron la balanza a un lado u otro para apoyar o no al gobierno de Gustavo Petro.Para este nuevo periodo, la situación será similar. Los 36 senadores del ‘bloque de centro’ no conforman una bancada homogénea ni votan en bloque. Dentro de cada uno de los cuatro partidos que lo integran hay sectores con afinidades distintas hacia la izquierda y hacia la derecha.Eso los convierte, en la práctica, en un conjunto de votos individuales que izquierda y derecha deberán negociar de forma separada y que será considerado como bisagra para definir leyes y reformas en el periodo 2026 – 2030.Un diagnóstico similar fue presentado recientemente en un encuentro organizado por Pérez-Llorca y Gómez-Pinzón, en el que participaron líderes gremiales y académicos.Los asistentes coincidieron en que, además de responder a las urgencias en seguridad, salud y finanzas públicas, el próximo gobierno deberá reconstruir la confianza entre sectores políticos, económicos y sociales para evitar que la polarización siga afectando la gobernabilidad y el crecimiento del país.