La misma semana en que la Comisión Federal de Energía Regulatoria de EEUU votó unánimemente para acelerar la conexión de los centros de datos de IA a la red eléctrica, Amazon investigaba internamente a dos de sus ingenieros que habían testificado ante esa misma comisión criticando la expansión de los centros de datos. La paradoja resume bien dónde está el debate.Lo recoge The Next Web el 19 de junio, con base en informaciones de CNBC. La FERC dirigida por Laura Swett —designada por Trump— votó el 18 de junio para ordenar a los seis principales operadores de red regionales que garanticen que los centros de datos de IA y otros grandes consumidores de energía puedan conectarse «de forma oportuna y ordenada» a la red de transmisión. El secretario de Energía Chris Wright había pedido la acción para que EEUU «compita mejor con China en el sector de IA de rápido crecimiento».Darius Irani, ingeniero de Amazon con más de cinco años en la empresa, fue uno de los que testificó. Su declaración: «Creí que era crítico que el gobierno regulara los centros de datos e IA. Los trabajadores necesitan estar involucrados en estas conversaciones». La investigación interna que Amazon abrió contra él y otro colega no ha concluido.La oposición ciudadana que la industria no esperabaLos datos de opinión son más contundentes que los comunicados corporativos. Una encuesta de Gallup realizada en marzo de 2026 muestra que el 70% de los americanos se opone a la construcción de centros de datos de IA en su vecindario. El 70%. Las preocupaciones son consistentes: aumento de facturas eléctricas, contaminación acústica, consumo de agua, pérdida de espacio agrícola o verde.Una encuesta de Harvard/MIT publicada en abril de 2026 añade un dato más llamativo: más personas preferirían tener un almacén de Amazon en su barrio que un centro de datos. Amazon, empresa que lleva décadas siendo símbolo de impacto negativo en los vecindarios, ha perdido ese título. Data Center Watch, organización que rastrea el activismo anti-centros de datos, contabiliza más de 142 grupos activos en 24 estados. En 2025, la oposición local llevó a la cancelación o retraso de proyectos por un valor total de 156.000 millones de dólares.La demanda de IA está convirtiendo el mercado eléctrico en el nuevo campo de batalla tecnológico, con consecuencias que afectan a comunidades que no eligieron albergar esa infraestructura. Un solo centro de datos de gran escala puede consumir tanta electricidad como una ciudad de tamaño mediano. Cuando esa energía adicional eleva las tarifas locales, los vecinos pagan la factura de una decisión que otros tomaron.La FERC y la tensión regulatoriaLa orden de la FERC tiene un matiz importante: los centros de datos deberán cubrir el coste total de cualquier actualización de la red necesaria para su conexión. Eso es un paso relevante en la dirección correcta, pero no aborda el problema más amplio de quién paga los costes de generación adicional ni cómo se gestionan los impactos locales de agua, ruido y espacio.Las tensiones energéticas entre centros de datos y la transición renovable llevan dos años escalando. El gobernador del Banco de Inglaterra alertó en junio de que la IA podría pronto demandar más de lo que la red eléctrica puede aguantar. Las empresas tecnológicas lo saben: Meta ha firmado un acuerdo con Overview Energy para recibir hasta un gigavatio de energía solar desde el espacio, lo que dice todo sobre la dificultad de cubrir esa demanda con fuentes convencionales.El problema estructural es el ritmo. La IA escala como software, con ciclos de meses. Los centros de datos y la infraestructura eléctrica escalan como cemento, con ciclos de años. La FERC puede acelerar el proceso burocrático de conexión, pero no puede acelerar la construcción física de líneas de transmisión ni de generación. Las comunidades que quedan en medio de esa diferencia de ritmos son las que viven con el ruido, el agua y las facturas mientras el debate sigue en Washington.Mi valoraciónLlevo siguiendo el debate energético de la IA desde 2023, cuando las primeras alertas sobre consumo de los modelos de lenguaje todavía se publicaban como curiosidades. Lo que más me convence de donde estamos en junio de 2026 es que la tensión ha dejado de ser teórica. Ingenieros de Amazon que testifican ante reguladores federales contra su propia empresa. 142 grupos activistas en dos docenas de estados. 156.000 millones en proyectos cancelados. Eso ya no es fricción marginal.Lo que más me preocupa es la asimetría de representación. Las empresas tecnológicas tienen lobbies bien financiados, acceso directo a secretarios de Energía y presidentes de comisiones. Las comunidades locales tienen reuniones de vecinos. La FERC ha tomado una decisión favorable a la industria. La investigación de Amazon a Irani es un recordatorio de que los ingenieros que trabajan dentro también tienen dificultades para hacerse escuchar.Mi predicción: antes de que acabe 2026, al menos un estado —probablemente Virginia o Texas, con la mayor concentración de centros de datos— aprobará legislación que establezca zonas de exclusión o límites de densidad de centros de datos en zonas residenciales. La presión política en año electoral será demasiado fuerte para ignorarla.Preguntas frecuentes¿Qué hace exactamente la FERC con los centros de datos de IA?La FERC (Comisión Federal de Energía Regulatoria) regula el mercado eléctrico mayorista y la red de transmisión en EEUU. Su nueva orden obliga a los seis operadores de red regionales a garantizar que los grandes consumidores de energía, incluidos los centros de datos de IA, puedan conectarse a la red de transmisión de forma prioritaria. Los centros de datos deben pagar el coste de las actualizaciones necesarias.¿Por qué se oponen los vecinos a los centros de datos?Las principales preocupaciones ciudadanas son el aumento de las facturas eléctricas cuando la demanda del centro de datos presiona la red local, el ruido continuo de los sistemas de refrigeración, el consumo elevado de agua para el enfriamiento, el impacto visual y la pérdida de espacio agrícola o verde en zonas periurbanas.¿Puede Amazon investigar a empleados que testifican ante el Congreso?Legalmente, los empleados tienen derecho a testificar ante comisiones reguladoras federales. El ámbito de lo que una empresa puede investigar internamente en respuesta a esa testimonianza es más gris. Irani dijo en declaraciones que no se arrepiente de haber testificado y que cree que los trabajadores deben poder participar en esas conversaciones públicas.La noticia Empleados de Amazon declararon en el Congreso contra los centros de datos de IA. La FERC dio la razón al lobby tecnológico. Y el 70% de los americanos se opone a tener uno cerca fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.