Mundial 2026: El precio de una misma boleta equivale a seis días de trabajo en Europa y a más de un año en África

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Precios de las boletas en el Mundial. Imagen: Generada con IA - GeminiEl Mundial 2026 ya superó su primera semana de competencia y, mientras miles de aficionados llenan estadios en Estados Unidos, México y Canadá, el torneo también evidencia una realidad menos visible: el acceso a la Copa del Mundo depende en gran medida del país en el que nació cada hincha.Aunque la FIFA vende las boletas a un mismo precio para todos los compradores, el esfuerzo económico para adquirirlas es muy diferente entre las naciones participantes. De acuerdo con un análisis elaborado por ANIF, un aficionado de Escocia necesita destinar apenas 0,2 salarios mínimos mensuales para comprar una de las entradas más económicas del campeonato. En Colombia, el costo equivale a 1,1 salarios mínimos, mientras que en Ghana supera los 12 salarios mínimos mensuales, es decir, más de un año de ingresos para una persona que recibe ese nivel de remuneración.Las diferencias se hacen más evidentes ahora que el torneo está en marcha y miles de seguidores viajaron hacia las 16 ciudades sede. Para aficionados de países europeos con altos ingresos, asistir a varios partidos representa una fracción relativamente pequeña de su presupuesto mensual. En contraste, para seguidores de economías latinoamericanas y africanas, una sola entrada puede absorber el salario de semanas o meses de trabajo, sin contar gastos de transporte aéreo, hospedaje, alimentación y desplazamientos internos.La situación expone una paradoja del Mundial más grande de la historia. La expansión del torneo permitió aumentar de 32 a 48 selecciones participantes y amplió la representación de regiones como África, Asia y América Latina, pero no redujo las barreras económicas que enfrentan muchos de sus aficionados para acompañar a sus equipos en las tribunas.Costos Mundial 2026. Imagen: Generada con IA – GeminiMundial 2026 evidencia diferencias de ingresos entre los países clasificadosEl informe de ANIF señala que el costo de asistir a un partido del Mundial varía considerablemente cuando se mide en función de los ingresos de cada país.Detrás de Escocia aparecen Noruega, Inglaterra, Alemania, Suecia, Países Bajos y Bélgica, donde una entrada representa entre 0,2 y 0,3 salarios mínimos mensuales. En Canadá, Francia y Austria el esfuerzo requerido sigue siendo inferior a medio salario mínimo.La realidad cambia al revisar los países latinoamericanos. En Colombia, el precio de una de las boletas más económicas equivale a 1,1 salarios mínimos. Ecuador registra una relación de 1,2 salarios mínimos y Paraguay de 1,4. En Brasil la cifra llega a 1,7 salarios mínimos y en Argentina supera los dos salarios.En África las diferencias son aún mayores. Un aficionado de Costa de Marfil debe destinar 5,7 salarios mínimos para adquirir una entrada. En Senegal el costo representa 5,3 salarios mínimos y en Túnez alcanza 4,9. El caso más extremo es Ghana, donde una boleta supera el equivalente a doce salarios mínimos mensuales.Las diferencias en capacidad adquisitiva también están relacionadas con los niveles de ingreso de cada economía. Datos del Banco Mundial muestran que Noruega registra un ingreso nacional bruto per cápita superior a US$100.000 anuales, mientras que en Ghana se encuentra por debajo de US$3.000. Esa distancia explica por qué un producto con el mismo precio tiene impactos completamente distintos sobre el bolsillo de cada aficionado.A ello se suman otros gastos asociados a la experiencia mundialista. La mayoría de los partidos se disputa en Estados Unidos, uno de los países con mayores costos de alojamiento y alimentación del mundo. Para seguidores provenientes de África o América Latina, el desembolso total para asistir al campeonato puede multiplicar varias veces el costo de la entrada.Las desigualdades económicas también se reflejan dentro del terreno de juego. ANIF calculó un coeficiente de Gini de 0,53 al medir el valor de mercado de las plantillas de las 48 selecciones participantes, un nivel similar al registrado en Qatar 2022. El indicador muestra que las diferencias entre potencias futbolísticas y equipos con menores recursos siguen siendo significativas, aunque no son mayores a las observadas en las últimas ediciones del torneo.Hinchas de Colombia. Imagen: @FCFSeleccionColEl negocio del Mundial mueve miles de millones mientras Colombia espera beneficiosMientras persisten las diferencias entre aficionados, la FIFA avanza hacia un nuevo récord de ingresos. El organismo estima recaudos cercanos a US$8.900 millones durante 2026, impulsados principalmente por los derechos de transmisión, los contratos de patrocinio, los acuerdos comerciales y la venta de entradas.La cifra representa un incremento de 20 % frente al Mundial 2022 y supera el tamaño de economías como Guyana o Sierra Leona. Además, la FIFA repartirá una bolsa récord de US$727 millones entre las 48 selecciones clasificadas.En Colombia, el desarrollo del Mundial también genera expectativas económicas. ANIF estima que el torneo podría traducirse en alrededor de 91.000 viajes adicionales hacia los países anfitriones, principalmente a Estados Unidos, México y Canadá.El interés por asistir al campeonato comenzó a reflejarse desde antes del inicio de la competencia. Según datos de Kayak citados por el centro de estudios, las búsquedas de vuelos hacia ciudades sede en México aumentaron 278 % frente al año anterior, mientras que las consultas para viajar a Estados Unidos crecieron 80 %.El comercio espera aprovechar las semanas restantes del campeonato. Un sondeo de Fenalco encontró que el 88 % de los comerciantes bogotanos prevé impactos positivos sobre sus negocios y la mitad espera incrementos en ventas superiores al 50 %.Boletas del Mundial. Imagen: Generada con IA – GeminiRecomendado: Mundial 2026 dispara los viajes de colombianos: más de 106.000 ya salieron rumbo a NorteaméricaLa Secretaría Distrital de Desarrollo Económico estima que el Mundial podría movilizar cerca de $1,6 billones en Bogotá, especialmente por el aumento en la demanda de televisores, alimentos, bebidas y servicios de bares y restaurantes.Con el torneo ya en desarrollo, el Mundial de 2026 confirma que el fútbol es también un reflejo de las diferencias económicas entre países. Mientras algunos aficionados pueden asistir a varios encuentros destinando apenas una pequeña parte de sus ingresos, otros deben sacrificar el equivalente a meses o incluso más de un año de trabajo para ocupar una silla en el mismo estadio.