Caltech acaba de recibir luz verde para construir en Nevada el Deep Synoptic Array, un enorme radiotelescopio formado por 1.650 antenas capaces de rastrear el universo con una sensibilidad nunca vista. Será como ponerle al cosmos un micrófono gigantesco para captar señales que ahora mismo pasan desapercibidas.La instalación se levantará en Spring Valley, una zona remota y tranquila en términos de interferencias de radio. Su ubicación no es casualidad, ya que si quieres escuchar los susurros del universo, lo último que necesitas es demasiadas interferencias.Un radiotelescopio para escuchar los susurros del cosmosEl Deep Synoptic Array no funcionará como un telescopio óptico, de esos con los que miramos galaxias mediante espejos enormes, como el colosal Gran Telescopio Canarias (GTC). En el caso que nos atañe, hablamos de radioastronomía. Es decir, de captar ondas de radio procedentes del espacio. Una fila de antenas del Deep Synoptic ArrayCada una de sus 1.650 antenas tendrá algo más de seis metros de diámetro. Por separado ya serán útiles, pero la gracia está en que trabajarán juntas. De este modo, el sistema podrá comportarse como una de cámara de radio capaz de generar imágenes del cielo en tiempo real.Ahí está la clave. El DSA no solo será sensible, también será rápido. Según el proyecto, podrá cartografiar el cielo 100 veces más deprisa que cualquier radiotelescopio actual. Esto permitirá detectar fenómenos que duran muy poco y que, precisamente por ello, son fáciles de perder.Uno de los grandes objetivos serán las ráfagas rápidas de radio. Son señales brevísimas, muy potentes y todavía misteriosas que llegan desde fuera de nuestra galaxia. Algunas duran apenas milisegundos, pero liberan una gran cantidad de energía. No obstante, no será lo único que estudie, ya que también servirá para analizar agujeros negros, púlsares, colisiones entre estrellas de neutrones y otros fenómenos extremos.Otro punto importante está en los datos. Una instalación así generará una cantidad absurda de información. De hecho, si hubiera que almacenarlo todo en bruto, haría falta una infraestructura gigantesca. Para evitarlo, el sistema procesará las señales casi al momento mediante una “cámara de radio”, capaz de convertir ese torrente de datos en imágenes útiles sin tener que guardar medio universo en discos duros.Además, las imágenes estarán disponibles para la comunidad científica sin periodo de exclusividad. Esto significa que investigadores de todo el mundo podrán trabajar con los datos sin depender de tener acceso directo a un gran telescopio.Si todo va según lo previsto, el Deep Synoptic Array debería estar listo en 2029. Para entonces, la radioastronomía podría pasar de escuchar fragmentos sueltos del cosmos a tener una película mucho más completa de lo que ocurre ahí fuera.