Nos prometieron volar sin contaminar en 2035, pero ahora admiten que no llegará hasta la década de 2040

Wait 5 sec.

El avión limpio prometido para 2035 tendrá que esperar otra década. Airbus ha admitido que su avión comercial de hidrógeno, el que debía volar sin contaminar, no llegará hasta los años cuarenta. La promesa de despegar sin emisiones contaminantes se retrasa de golpe diez años.El recorte es de los que hacen ruido. La compañía ha trasladado su programa ZEROe a una horquilla que se va hasta 2040 o 2045, ha rebajado en torno a un 25% el presupuesto de investigación en hidrógeno y ha cancelado las pruebas de vuelo que iba a hacer en un A380 modificado. El motivo, dice, es que la infraestructura del hidrógeno avanza despacio.El hidrógeno sigue en pie, aunque más lejos, y Airbus admite que el plazo de 2035 era demasiado ambicioso. La compañía insiste en que no abandona la idea, sino que adapta su hoja de ruta a un calendario más realista. Mientras tanto, la aviación se agarra a otra carta para reducir emisiones a medio plazo.El sueño que Airbus vendió en 2020La idea nació con mucho ruido en 2020. Según Aerospace Testing International, Airbus presentó entonces el programa ZEROe con tres conceptos de avión, incluido uno de ala integrada capaz de mover hasta 200 pasajeros, y prometió tenerlo volando en 2035. Aquellos aviones de hidrógeno debían ser la gran revolución del sector.Dos años después llegó el siguiente paso. Airbus anunció que probaría distintos sistemas de propulsión y almacenamiento, y trabajó en un motor de hidrógeno propio para sus futuros aparatos. La rebaja llega además poco después de que el grupo congelara su taxi aéreo eléctrico CityAirbus, al ver que las baterías tampoco estaban a punto. El calendario parecía firme, pero la realidad técnica ha terminado imponiendo un ritmo más lento.El obstáculo está en tierra Un concepto del ZEROeEl problema no está tanto en el avión como en todo lo que lo rodea. Fabricar hidrógeno limpio, distribuirlo y adaptar los aeropuertos exige una cadena que aún no existe a gran escala. La tecnología de a bordo avanza, y firmas como Rolls-Royce ya han probado motores de hidrógeno, pero el combustible no llega solo.Mientras el hidrógeno madura, la industria mira a otra solución. El combustible sostenible de aviación, conocido como SAF, permite reducir emisiones usando los aviones actuales, y Airbus apuesta por él con la meta de que toda su flota pueda usarlo. Da menos que el hidrógeno, pero está disponible aquí y ahora mismo. Ese combustible, eso sí, resulta caro y escaso, y por sí solo no basta para la meta de cero emisiones netas fijada para 2050.Diez años más de esperaEl resultado es un horizonte que se aleja. El avión sin emisiones que muchos imaginaban surcando el cielo en 2035 no llegará, en el mejor de los casos, hasta bien entrada la década de 2040. Una espera larga para un planeta con prisa.Nada garantiza que esa fecha sea la definitiva. Los grandes saltos en aviación suelen llegar más tarde de lo prometido, y el hidrógeno todavía tiene que demostrar que puede mover aviones grandes de forma rentable. De momento, volar sin contaminar sigue siendo cosa del futuro, no del presente.