Europa vive un momento de inflexión estratégica. Tras décadas en las que la seguridad parecía garantizada por la arquitectura internacional heredada de la Guerra Fría, el continente ha asumido que su defensa exige mayores capacidades propias , tanto militares como industriales. Este giro no consiste únicamente en aumentar el gasto, sino en construir una base productiva europea en defensa terrestre, naval y aeroespacial. España dispone de una oportunidad singular. No se trata solo de cumplir los compromisos con los aliados, sino de participar activamente en la configuración de una industria europea más integrada, competitiva y preparada para los desafíos actuales: reforzar la seguridad colectiva y aprovechar el impulso inversor para fortalecer el tejido industrial nacional. Los Estados miembros han comenzado... Ver Más