El «seiscientos», la conquista que vino de la península italiana

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El 27 de junio de 1957 se matriculaba la primera unidad del SEAT 600, un automóvil que se convertiría en el icono de la movilización de España. Pequeño, maniobrable y capaz, el SEAT 600 era ideal para la ciudad. Pero su significado iba mucho más allá. El 600 cumplió el gran sueño de conseguir un coche propio a la emergente clase media de finales de los años 50. Se mostraba apto para llevar de viaje a la familia, con todo su equipaje. El «Pelotilla», como se conoció popularmente al SEAT 600, con sus puertas, su techo y su calefacción, iba mucho más allá de ofrecer movilidad personal: era un verdadero lujo, a un precio al alcance para muchas familias españolas. Pero esta historia tan española tiene, en realidad, raíces muy italianas. En efecto. Estamos en la Italia que tras iniciar la II Guerra Mundial formando parte de las potencias del Eje (ya saben, Berlín, Roma Tokio) que, tras la caída de «Il Duce», Benito Mussolini, termina la guerra en el bando de los aliados. En la posguerra, en Italia se necesitaba ofrecer vehículos fáciles de fabricar y económicos tanto a la hora de la compra como en el mantenimiento. El legendario ingeniero Dante Giacosa, un maestro a la hora de diseñar modelos compactos y que también firmaría otros mitos como el Fiat 500 de 1957 o los posteriores 850 y 127, concibe el 600 como un automóvil con una arquitectura mecánica «todo atrás», es decir motor, la caja de cambios y la transmisión, en la parte trasera del vehículo, para reducir costes y aumentar el espacio interior de un automóvil tan compacto. En el interior, se apostó por colocar asientos cómodos y desmontables, que podían sacarse del habitáculo para disfrutar de una buena comida campestre. El volante de baquelita y el velocímetro central eran rasgos característicos del puesto de conducción original. En cuanto a la habitabilidad, había espacio reservado para el equipaje bajo el asiento del acompañante y, por supuesto, bajo el capó, donde estaba ubicado el maletero. El diseño era innovador, con un frontal redondeado muy característico y una zaga en la que el portón del motor estaba salpicado de estrías verticales para asegurar una óptima ventilación. En las ventanillas, se optó por unos cristales corredizos que ofrecían una alternativa asequible a los elevalunas de manivela. Con todos estos elementos, el Fiat 600 era un automóvil con prestaciones pensadas para la ciudad, pero con capacidades para viajar por carretera. Un concepto revolucionario movido por un motor de cuatro cilindros en línea, 633 cm3 y 21 CV refrigerado por agua que iría mejorando sus prestaciones a lo largo de los años, gestionado por una caja de cambios de 4 velocidades. Una suspensión independiente en las cuatro ruedas aseguraba el máximo confort. Si contamos solo bajo la marca Fiat, del 600 se hicieron 4.939.642 de unidades, durante casi tres décadas, fabricadas en Italia, en Chile y en Argentina, donde se estuvo produciendo hasta 1982. Además, se fabricó en la antigua Yugoslavia, donde se le conoció como Zastava 750 o en la República Federal de Alemania, como Neckar 600. Y, claro está, en España. En España, el 600, de la mano de SEAT (con su leyenda en el frontal «Licencia Fiat») sería un éxito desde el principio. La aceptación fue tan grande que, antes de iniciar la fabricación en la Zona Franca (ya ven, no muy lejos de donde los romanos iniciaron su conquista de la península Ibérica), la lista de espera ya superaba los dos años. Para dar respuesta a la alta demanda, SEAT multiplicó progresivamente la producción, pasando de 40 coches diarios a principios de 1958 a 240 a finales de 1964. La producción durante el segundo año se multiplicó por seis. A los cinco años, el 23 de julio de 1962, ya se habían fabricado 100.000 unidades del SEAT 600. Se trataba del 600 N, la versión «Normal», que se fabricó hasta julio de 1963. En total, se produjeron 131.985 unidades de este primer modelo. Aquel mes de julio, se pasó el relevo al SEAT 600 D y se amplió la fábrica de Zona Franca en Barcelona para duplicar la capacidad de producción. Inicialmente, el Seat 600 contó con un motor de 633 cc de cilindrada y 18/20 CV, que se mantuvo en producción durante seis años. El Seat 600 D, lanzado en 1963, supuso una evolución técnica importante: aumentó la cilindrada del motor de cuatro cilindros, de 633 a 767 cm³, lo que elevó la potencia a 25 CV. La denominación «600», en referencia a la cilindrada original, se mantuvo intacta salvo en la variante de batalla más larga y cuatro puertas, que se llamó Seat 800. Las «puertas suicidas», que se abrían en sentido contrario a la marcha, desaparecieron con el último 600D en 1970, ya que el nuevo Seat 600 E presentado en 1969, incorporaba las puertas de apertura hacia delante y mejoras como nuevos faros y tapicería. En 1972 llegó la última versión, el 600 L Especial, que ofrecía refinamientos adicionales como asientos más cómodos y un motor con más compresión, nuevo carburador y 28 CV. En todos los casos, la carrocería se mantuvo prácticamente invariable, salvo por el cambio en la orientación de apertura de las puertas. Cuando llegó el fin de producción del Seat 600, el 3 de agosto de 1973, tras 16 años, se habían vendido 794.406 unidades. SEAT ya nunca volvería a reeditar la historia del 600, pero si FIAT. Así, la marca turinesa en 1998 lanzará el «Seicento» un compacto urbano de tres puertas con motor y tracción delanteros, con cilindradas que iban desde los 899 cc a 1108, y contó con diferentes versiones, entre ellas la Sporting, con un kit Abarth, en homenaje al piloto de Ferrari Michael Scumacher, y sus primeras victorias con el monoplaza de Maranello. El «Seicento» tuvo éxito en su segmento, como demuestran 1,1 millones de unidades vendidas hasta su adiós en 2004. Y hoy FIAT fabrica un 600, una curiosa historia pues arranca en 2023, como 600e, un modelo cien por cien eléctrico, y en 2025, ya ven, aparece también con una inesperada variante híbrida de gasolina. Nosotros, en este paseo por la historia que nos ha llevado de la península italiana a la península ibérica, lo hemos realizado en el eléctrico 600e. El FIAT 600e, el auténtico hermano mayor del nuevo Fiat 500, destaca por sus dimensiones exteriores y su longitud de 4,17 m. Esto permite un amplio espacio para cinco ocupantes. Los ingenieros incluso han logrado ganar 30 mm adicionales de espacio para las piernas y 22 mm de altura libre al techo para garantizar una comodidad óptima y hacer del 600 el vehículo ideal para familias y viajes largos. La iluminación interior es personalizable con ocho colores diferentes. La pantalla táctil de 10,25 pulgadas cuenta con un sistema de navegación integrado, actualizado en tiempo real con la ubicación de los puntos de carga. También es compatible con Apple CarPlay y Android Auto. Un cuadro de instrumentos de 7 pulgadas y los servicios conectados UConnect permiten el control por voz de las funciones del vehículo. Su distancia entre ejes de 2,56 m le otorga una maniobrabilidad ejemplar en la ciudad y uno de los mejores radios de giro del segmento B, con 10,50 m. También cuenta con el mejor espacio de almacenamiento de su clase. El volumen combinado para objetos personales, incluyendo el compartimento central, asciende a 15 litros. El maletero también es lo suficientemente grande para viajes largos, con un volumen de 360 litros. En marcha, ofrece un equilibrio satisfactorio entre confort y manejo. Aparte de algunas vibraciones en juntas de dilatación en ciudad y bastante balanceo de la carrocería en carreteras sinuosas, es fácil de conducir y transmite seguridad. Los más exigentes podrían encontrar la dirección demasiado ligera (mejora en modo deportivo) o, que la respuesta del pedal del freno no es ni natural ni precisa, un problema común en muchos vehículos eléctricos e híbridos. No obstante, la impresión general es positiva en cuanto a las sensaciones de conducción. Combina un motor eléctrico de 156 CV fabricado en Francia en Tremery con una batería de iones de litio de 54 kWh, de los cuales 51 kWh son utilizables. Durante nuestra prueba de conducción habitual, nos ha transmitido buenas sensaciones. Adelantar con seguridad está garantizado gracias a una aceleración eficiente (de 80 a 120 km/h en 6,1 segundos) y una respuesta lo suficientemente ágil para incorporarse al tráfico. Sin embargo, no espere la potencia explosiva de algunos coches eléctricos. La potencia máxima está limitada a 156 CV y solo está disponible en el modo Sport o pisando a fondo el acelerador. En el modo Normal, dispone de 20 CV menos, pero es más que suficiente para la conducción diaria. Este Fiat también adopta un enfoque sencillo y eficaz para la regeneración de energía, con un modo B que aumenta la sensación de frenado del motor, pero sin llegar a detener el vehículo por completo. Como ya se ha mencionado, aún es necesario completar el proceso con el pedal del freno (aunque no sea perfecto). La batería proporciona al 600 eléctrico una autonomía de hasta 409 km en ciclo combinado (WLTP). En nuestra prueba hemos alcanzado 414 km en ciudad, 280 km en carreteras secundarias y 220 km en autopista. Eso es más que suficiente para el uso diario y perfectamente adecuado para una escapada de fin de semana. La carga del 600 eléctrico es rápida y optimizada gracias a su cargador integrado de 11 kW. En una estación de carga rápida, admite hasta 100 kW, lo que permite cargarlo del 20 % al 80 % en tan solo 27 minutos. El cable estándar Modo 3 permite una carga completa en casa en menos de 6 horas. El modelo incorpora todas las innovaciones de la marca para garantizar el disfrute y la comodidad de sus ocupantes. El 600 eléctrico ofrece asistencia al conductor de nivel 2, control de crucero adaptativo y detección de somnolencia del conductor. Para funciones más específicas para entornos urbanos, dispone de detección de ángulo muerto y frenado de emergencia autónomo para proteger a ciclistas y peatones. En términos de confort, más allá del que proporciona una conducción eléctrica silenciosa, no defrauda. Cuenta con asientos delanteros calefactables y asiento del conductor con función de masaje, un sistema de audio de 6 altavoces y un portón trasero eléctrico manos libres.