La búsqueda de la felicidad es uno de esos temas latentes que no dependen de la actualidad informativa, de edades o países de origen. Cualquier persona en cualquier momento de su vida puede encontrarse con esta inquietud. Uno de los momentos concretos donde este interés humano por la felicidad se despierta con más fuerza es en el dolor . Así lo explica el filósofo, teólogo y pedagogo Francesc Torralba . Este barcelonés cuenta desde su formación y su propia experiencia como padre que ha perdido un hijo que en el desgarro del corazón es donde se despierta la tendencia natural al bienestar. Torralba habló del tema en el podcast ' La fórmula del éxito ', presentado por Uri Sabat. Contó que «la experiencia que de manera más común se genera frente a la muerte de un hijo en plena juventud, pues es la cólera, es la indignación, es la rabia», ya que se ve frustrado un proyecto de felicidad que con la muerte ha cobrado más importancia. En un abrir y cerrar de ojos la felicidad del ser querido se ve frustrada, al menos desde la perspectiva del shock. «Es decir, no era el momento, tenía planes, tenía proyectos, tenía una novia, tenía ilusiones», continúa el teólogo. Insiste en que quien se queda tiene la misión más difícil pero necesaria de buscar la felicidad. «Entonces, aquí el proceso está en llegar a asumir, aceptarlo y vivir una felicidad imperfecta », afirma. La felicidad que se persiga a partir del momento de dolor debe estar alineada con las nuevas circustancias y emociones que rodean a la persona. Será, entonces, una felicidad marcada por la pérdida o el duelo, distinta a la que en otros años uno pudo haberse imaginado para sí mismo. «La felicidad perfecta está fuera de nuestro horizonte, pero sí una felicidad imperfecta», declara Francesc Torralba. Explica así que la felicidad no es sólo esa idea de futuro que nos imaginamos para nosotros y nuestros seres queridos, sino un presente imperfecto que no necesita encajar en ningún molde abstracto. El dolor y la felicidad pueden convivir y así hay que decírselo a quienes pasen por un duelo a nuestro alrededor. El proceso del duelo ideal tiene presente que es eso, un proceso, y se termina y puede encontrar la felicidad al final del dolor. «En el caso de acompañar a una persona que es tu padre, aquí naturalmente también hay un desgarro. La presencia inquietante de la muerte está ahí, al acecho. Pero si hay un proceso donde el dolor se puede paliar , donde esta persona puede despedirse, donde esta persona puede pacificarse, desarrollar sus voluntades, cerrar el círculo», explica Torralba.