Encuentran en un lugar remoto un tiburón que anda: era una especie desconocida

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En los arrecifes poco profundos de Papúa Nueva Guinea se mueve un animal que contradice la imagen habitual de los grandes escualos. En vez de recorrer largas distancias a mar abierto, avanza apoyándose sobre sus aletas y permanece pegado al lecho en busca de alimento.Su pequeño tamaño no resta interés al hallazgo. Los integrantes de este grupo pueden soportar charcas con muy poco oxígeno, para lo que reducen el ritmo cardiaco y restringen el flujo de sangre hacia ciertas zonas del cerebro. Incluso cruzan breves tramos fuera del agua cuando cambian de una poza a otra.El ejemplar fue localizado durante una inmersión nocturna en la bahía de Milne, un rincón del sureste del país formado por islas, canales y aguas someras. Allí, el aislamiento ha favorecido durante millones de años la aparición de poblaciones muy distintas en espacios sorprendentemente cercanos.El detalle que delató al animalLa doctoranda Jess Blakeway reparó en unas rayas blancas sobre el cuerpo marrón del animal. Esperaba las manchas parecidas a las de un leopardo propias de otros miembros del género. La diferencia visual despertó las sospechas, aunque la confirmación exigía estudiar su ADN. El hallazgo amplía la historia de los escualos que caminan, un linaje que comenzó a separarse de otros tiburones hace millones de años.Durante las dos noches siguientes aparecieron otros once animales con el mismo dibujo. El análisis realizado después en Australia confirmó que eran miembros de una nueva especie, la décima conocida dentro del género Hemiscyllium y la primera descrita desde 2013. La información publicada por IFLScience detalla que el nombre científico honra a Christine Dudgeon, investigadora que capturó a mano el primer ejemplar y lleva más de dos décadas estudiando tiburones y rayas. El caso recuerda hasta qué punto un rasgo externo, como ocurrió con el tiburón naranja, puede conducir a una investigación más amplia.Los habitantes de la zona lo llaman kadedekedewa, expresión que puede traducirse como «tiburón perro» o «tiburón perezoso». El apodo describe su marcha pausada sobre cuatro aletas. Para las personas resulta inofensivo: se alimenta de pequeños invertebrados que encuentra entre rocas y corales del fondo.Un territorio mínimo y frágil Ver esta publicación en Instagram La rareza del animal también constituye su mayor debilidad. Estos tiburones evitan las aguas profundas y cada población queda encerrada con facilidad por barreras geográficas. Hay especies del mismo género cuya distribución ocupa apenas unos cientos de metros cuadrados. Esa situación ayuda a entender por qué un registro inesperado puede cambiar lo que se sabe sobre la presencia de un escualo, mientras que en Milne Bay una población completa podría caber en un área diminuta.La degradación del hábitat, el calentamiento del mar y la presión pesquera figuran entre las amenazas señaladas por el equipo. La inquietud tiene precedentes: cinco de las nueve especies de Hemiscyllium conocidas hasta ahora ya están clasificadas como vulnerables por la UICN bajo el criterio relativo a su distribución limitada. La captura de especies protegidas muestra además que la presión humana alcanza lugares muy alejados de la costa.Los investigadores prevén regresar en octubre para reunir datos sobre abundancia, extensión y estado del hábitat. Esa información permitirá a la Lista Roja valorar si el nuevo animal debe considerarse vulnerable o en peligro de extinción. Su descubrimiento llega acompañado por una paradoja incómoda: la ciencia acaba de ponerle nombre, pero su territorio quizá ya esté cambiando más deprisa de lo que puede estudiarse.