Marc Cucurella ha alcanzado a sus 27 años un nivel de fama que pocas personas a su edad pueden compartir. Hoy está en boca de todos por su próximo fichaje por el Real Madrid de Florentino Pérez, tal y como informó Fabrizzio Romano el domingo. Además, tiene muchas miradas pendientes de su actuación esta noche en el debut de la Selección Española en el Mundial contra Cabo Verde. La presión no es poca, pero el futbolista ha aprendido a canalizarla a través del deporte, el tiempo en familia, el humor y el descanso. Un lugar donde encuentra todo este disfrute es en su tierra natal. Como se apellido indica, él es catalán, aunque actualmente reside en Londres por su posición en el Chelsea FC. Nació el 22 de julio de 1998 en Alella , un pequeño pueblo en la provincia de Barcelona. Este rincón le vio crecer y dar sus primeros pasos en el fútbol, en el equipo local de sala, antes de dar el salto al CD Espanyol y la cantera del FC Barcelona. Alella es un enclave privilegiado de la costa española. Situado entre entre el mar y la montaña, tiene el clima cálido de una costa bañada por el sol del Mediterráneo y la frescura de las montañas del Maresme. Además, está a 30 minutos de la Ciudad Condal en un viaje en coche. El pueblo tiene 10.000 habitantes y es conocido en la zona por sus vinos, cavas y perfumes, referentes en ecoturismo en la zona. Los turistas que se acercan a él buscan estas riquezas en sus tiendas locales, además de buscar en sus calles la mano de Gaudí. El paisaje de Alellia está salpicado de masías y casas señoriales que se construyeron hace siglos para la vida rural de sus habitantes. Sus fachadas demuestran las corrientes arquitectónicas que influenciaron la comarca a lo largo de los años, desde el gótico hasta el contemporáneo, pasando por el barroco, el neoclásico y el modernismo, que tanto agrafó a la burguesía industrial de finales del siglo XIX y principios del XX. El arquitecto Gaudí puso de su parte para que la localidad fuera un referente artístico. En 1883 diseñó el retablo que corona la capilla del Santísimo Sacramento en la iglesia parroquial de Sant Feliu (San Félix). Quienes vayan a verlo, pueden acercarse también a ver los museos locales, Las Cuatro Torres y la casa del Marqués de Alella. El pasado de los vecinos de Alella se ve reflejado también en las actividades de ocio más actuales. Las rutas de senderismo que rodean el pueblo tienen las huellas de las poblaciones neolíticas que habitaron la zona hace 3.500 años, así como hallazgos romanos. Los amantes de la naturaleza querrán saber que la cueva de las buenas mujeres, en la montaña de Montcabrer, había sido empleada durante el Neolítico. Desde su cima avanzada hacia el mar se pueden disfrutar de unas vistas espectaculares del Maresme y el mar. Las celebraciones locales de la Fiesta de la Vendimia (septiembre) y el Aplec del Arròs (octubre) se remontan a otro evento histórico del pueblo. Los antepasados de Cucurella establecieron estas fiestas en 1975 en honor al milenario de los primeros registros documentales del pueblo.