El “planeta rosa” estaba demasiado lejos, frío y tenue para que los telescopios terrestres pudieran descifrarlo. El James Webb logró separar su luz y encontró una inesperada sorpresa salina en sus cielos

Wait 5 sec.

El telescopio espacial James Webb logró estudiar la luz de GJ 504 b, el famoso “planeta rosa” descubierto en 2013. El resultado apunta a una atmósfera con vapor de agua, metano, dióxido de carbono, amoníaco y nubes de sal, un fenómeno que los científicos habían teorizado pero que apenas empezamos a observar directamente.