Hay una pregunta que tarde o temprano llega a todas las casas. Puede aparecer en el coche, antes de dormir o al ver un pájaro muerto en la calle. De repente, un niño mira a su madre o a su padre y pregunta: "¿Tú te vas a morir?". Y ahí entendemos algo incómodo: quizá educamos a nuestros hijos para muchas cosas, pero no siempre para afrontar la muerte.Seguir leyendo....