Estados Unidos aprueba la producción masiva de cazas de combate autónomos sin piloto

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El Pentágono acelera su carrera militar para dominar el espacio aéreo. La Fuerza Aérea de los Estados Unidos adjudicó los contratos de producción para su primera generación de cazas autónomos. Las compañías seleccionadas para este proyecto son General Atomics y Anduril, que fabricarán los modelos definitivos FQ-42A y FQ-44A.Esta decisión militar llega cuatro meses antes de lo previsto en el calendario del Departamento de Defensa. Las autoridades de Washington optaron por adelantar los plazos tras comprobar que ambos prototipos superaron los requisitos exigidos. El objetivo del Ejecutivo estadounidense pasa por desplegar una flota masiva de aviones de combate sin tripulación bajo el programa de Aviones de Combate Colaborativos.Estos nuevos aparatos actuarán como escoltas robóticos de alta tecnología. Su misión principal será volar en formación junto a cazas tripulados como el F-35, para asumir tareas de alto riesgo que hasta la fecha ponían en peligro la vida de los pilotos. Los drones transportarán sensores avanzados y ejecutarán ataques con armamento real.Una revolución táctica en la industria armamentísticaEl desarrollo de estas aeronaves batió todos los registros del sector. Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, el modelo de General Atomics pasó de la firma del contrato a su primer vuelo en apenas 15 meses. El prototipo original completó su vuelo inaugural en agosto de 2025 y validó una arquitectura de software que permite una rápida integración de sistemas.El presidente de General Atomics Aeronautical Systems, David R. Alexander, calificó la adjudicación como el resultado de años de inversión. El diseño modular de su aeronave permite adaptar rápidamente un núcleo de avión común para diferentes misiones en pleno campo de batalla.Por su parte, la elección de Anduril supone un auténtico terremoto en el sector de la defensa estadounidense. Es la primera vez en más de medio siglo que una empresa emergente arrebata un contrato de producción militar a gigantes tradicionales como Lockheed Martin o Boeing. La Fuerza Aérea prefirió apostar por una flota dividida con dos diseños diferentes.El objetivo de los mil cazasEl jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea, el general Ken Wilsbach, fue tajante sobre la necesidad de incorporar esta tecnología. El alto mando militar aseguró que esta nueva capacidad garantiza la ventaja táctica necesaria para disuadir a cualquier adversario. Con ello, Estados Unidos podrá proyectar su poderío aéreo en entornos de combate altamente disputados.Los planes a corto plazo del Pentágono cambiarán la fisonomía de las bases aéreas. El secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, confirmó que la intención es adquirir más de 150 de estos cazas antes de que termine la década. En última instancia, el mando militar planea construir una armada robótica compuesta por unos 1.000 aviones semiautónomos.