Pocas frases han acompañado tanto al verano como esa advertencia repetida durante generaciones antes de entrar en la playa o en la piscina: cuidado con el “corte de digestión”. La recomendación de esperar dos horas después de comer se ha convertido casi en un ritual familiar, especialmente entre niños y adolescentes durante las vacaciones.Pero la ciencia desmonta ahora una de las creencias más extendidas del verano. Desde el punto de vista médico, el llamado “corte de digestión” no existe como tal. Así lo explica el doctor Ángel Jimeno Aranda, miembro del Grupo de Trabajo de Aparato Digestivo de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria.Familias disfruntan de la playa Guadarraque en el Campo de Gibraltar.-José María ReynaLa confusión nace de una expresión popular que se ha mantenido durante años, pero que no describe correctamente lo que ocurre en el cuerpo. El problema, según los especialistas, no está realmente en la digestión, sino en el impacto que puede provocar un cambio brusco de temperatura al entrar en contacto con el agua fría.Ese cuadro tiene un nombre médico: hidrocución. Se produce por una diferencia repentina de temperatura que puede desencadenar un síncope cuando la piel y las vías respiratorias entran de golpe en contacto con agua fría. Es decir, el riesgo no depende tanto de haber comido como de cómo se produce la entrada al agua.No es la digestión: es el choque térmicoEl doctor Jimeno Aranda aclara que el “corte de digestión” es un término popular, “pero no tiene realmente nada que ver con la digestión aunque sí que es verdad que cuando uno se encuentra tan mal después de haber entrado de golpe en el agua fría, empieza a tener dolor de cabeza, visión borrosa, fatiga, náuseas, vómitos o dolor abdominal”.Esa aparición de síntomas como las náuseas, los vómitos o el dolor abdominal ha alimentado durante años la idea de que el origen del problema estaba en el aparato digestivo. Sin embargo, el especialista insiste en que no es así. “Los síntomas han provocado esta creencia popular de que el problema tiene origen digestivo, pero no tiene que ver con la digestión. Es más un proceso vascular”.Una familia disfrutando de la playa de Guadarraque en el Campo de Gibraltar.-José María ReynaLa hidrocución puede provocar malestar y, en casos excepcionales, consecuencias graves. Desde Semergen señalan que esta situación puede llegar incluso a “causar la muerte, pero en líneas generales no”. Por eso, el mensaje médico no pasa por alimentar el miedo, sino por entender bien qué es lo que conviene evitar.El foco debe ponerse en los cambios extremos y repentinos. En pleno verano, con altas temperaturas y después de estar al sol, entrar de golpe en agua fría puede suponer un contraste demasiado brusco para el organismo. Ese es el verdadero punto de atención.La recomendación clave antes del bañoEl consejo del doctor Jimeno Aranda es claro: “evitar los factores de riesgo extremo y, sobre todo, no entrar de golpe al agua. A pesar del calor, es mejor estar un tiempo a la sombra para que la temperatura del cuerpo baje por sí sola y, de esta manera, evitar el cambio brusco de temperatura”.La recomendación resulta especialmente útil en días de mucho calor, cuando muchas personas buscan alivio inmediato en la piscina o en la playa. La clave no está en cumplir una espera fija de dos horas por haber comido, sino en permitir que el cuerpo reduzca temperatura antes del baño.Gran ambiente de playa el último fin de semana de mayo en Valdelagrana-JUAN CARLOS TOROEl mito del “corte de digestión” ha sobrevivido durante décadas porque muchos de sus síntomas parecían apuntar al estómago. Sin embargo, la explicación médica va en otra dirección: no se trata de una digestión interrumpida, sino de una reacción del organismo ante el contraste térmico.Con el verano ya en marcha y las piscinas y playas llenándose de bañistas, el mensaje de los especialistas es sencillo: no hay que temer al baño después de comer por una regla popular sin base científica, pero sí conviene entrar al agua con prudencia, sin brusquedad y evitando los cambios repentinos de temperatura.