España está llegando tarde a una revolución energética que, por condiciones económicas y por potencial, podría estar encabezando. Mientras que en otros países europeos como Francia, Alemania o Italia se cuentan por centenares las plantas de producción de gases renovables, la presencia en el mercado español era hasta era apenas testimonial. España está llegando tarde, con muchos años de retraso, pero el sector nacional ahora sí se está moviendo para entrar de lleno en un negocio que está llamado a ser clave para apuntalar la transición energética.Seguir leyendo....