Las madres de alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo en la provincia de Cádiz han puesto el foco en la planificación de la Formación Profesional para el próximo curso. La Consejería de Desarrollo Educativo plantea una reorganización de la FP Básica Específica que reduciría la oferta actual de 12 ciclos a solo tres en toda la provincia.La medida ha generado una reacción inmediata entre las familias, que consideran que no se trata de un ajuste técnico sino de una reducción efectiva de recursos educativos para un alumnado especialmente vulnerable. En su relato, la preocupación no es abstracta ni administrativa, sino cotidiana y personal: cómo afectará este cambio a la vida de sus hijos dentro y fuera del aula.De 12 ciclos a tres: la reordenación de la FP específicaEn la actualidad, la FP Básica Específica en Cádiz se imparte en distintos institutos repartidos por la provincia, con 12 ciclos formativos adaptados a distintos perfiles. Entre ellos figuran agro-jardinería y composiciones florales, informática de oficina, servicios administrativos, cocina y restauración, carpintería, servicios comerciales o alojamiento y lavandería.La planificación para el próximo curso reduce esa oferta a tres ciclos: agro-jardinería en Chiclana de la Frontera, informática de oficina en Cádiz capital y servicios comerciales en Prado del Rey. El resto de enseñanzas dejarían de impartirse como itinerarios específicos.Para las familias, este cambio supone una concentración de la oferta que dificulta el acceso y limita las opciones de continuidad educativa. También temen que el sistema pierda capacidad de respuesta ante perfiles de alumnado que requieren apoyos más intensivos.El protagonismo de las madres y padresEl movimiento que ha surgido en la provincia tiene un elemento común: son las madres y los padres quienes están sosteniendo la mayor parte de la movilización. No solo en redes o asociaciones, sino también en la interlocución directa con la administración y los centros educativos.Son ellos y ellas quienes explican los diagnósticos, los itinerarios escolares y las dificultades diarias de sus hijos. También quienes traducen a lenguaje cotidiano lo que, en los documentos oficiales, aparece como "reorganización de la oferta" o "ajuste del sistema".Protesta por el recorte de la FP Básica Específica en Cádiz.José María ReynaSu relato se repite con matices distintos, pero con una idea compartida: la sensación de que el sistema educativo no siempre tiene en cuenta la realidad de sus hijos cuando se toman decisiones estructurales."Me da miedo morirme sin que mi hijo reciba una educación digna"Antonia Eugenia Morales Torreón es madre de un niño con autismo en Jerez. Su intervención resume el nivel de preocupación que atraviesa a muchas de estas familias. No habla solo del presente escolar, sino del futuro completo de su hijo."Mi hijo no es un enfermo. Es un niño con una condición diferente y tiene derecho a una educación pública y digna como cualquier otro", explica a lavozdelsur.es. Su preocupación se extiende más allá de la etapa educativa obligatoria.Soledad y Antonia luchan por una educación para sus hijos con TEA.José María reyna"Me da miedo morirme sin que mi hijo reciba una educación digna", añade, entre lágrimas al pensar qué posibilidades tendrá dentro de unos años. La frase no aparece como recurso retórico, sino como una expresión directa de incertidumbre sobre lo que ocurrirá cuando ella no pueda sostener los apoyos que hoy organiza en su vida cotidiana.Antonia también cuestiona la idea de integración cuando no existe acompañamiento suficiente. Considera que la inclusión no puede basarse únicamente en la presencia del alumnado en aulas ordinarias si no se garantiza el apoyo necesario en cada caso.Soledad y la falta de recursos en los centrosSoledad, otra de las madres implicadas en el movimiento, describe un sistema que, en su opinión, ya funciona con limitaciones estructurales. Habla de falta de personal de apoyo, de orientadores con carga excesiva y de ratios elevadas en las aulas ordinarias.Su preocupación no se centra únicamente en la FP específica, sino en el conjunto del sistema educativo. Según explica, la FP Básica Específica ha funcionado como una vía adaptada para alumnado que no puede seguir el ritmo ordinario sin apoyos constantes.Soledad, madre de un niño con TEA, lucha contra los recortes de la FP Básica Específica en Cádiz.José María ReynaEl temor principal es que la reducción de ciclos deje a estos estudiantes sin un itinerario adecuado. También que se produzca una derivación hacia la FP ordinaria sin los recursos necesarios para garantizar su seguimiento.El debate sobre la FP ordinariaUno de los puntos más conflictivos del proceso es la posibilidad de que parte del alumnado de FP Básica Específica pase a la FP Básica ordinaria. Las familias consideran que este cambio no siempre es viable.Argumentan que los grupos son más numerosos, que el perfil del alumnado es diferente y que no todos los estudiantes pueden adaptarse a un mismo ritmo sin apoyos específicos. En algunos casos, alertan de que esto puede generar dificultades de convivencia en el aula y problemas de seguimiento académico.Madres y padres protestan en contra del recorte de la FP Básica Específica.José María ReynaLas madres y los padres insisten en que la inclusión educativa no consiste únicamente en compartir espacio físico, sino en garantizar que cada alumno pueda aprender en condiciones adecuadas a sus necesidades.Un movimiento con 13 demandasLas familias han elaborado un documento con 13 peticiones dirigido al Parlamento de Andalucía. Entre ellas se incluyen la reducción de ratios en las aulas ordinarias, el aumento de profesionales de apoyo, la regulación del número de orientadores y la formación obligatoria en necesidades educativas específicas.También reclaman el mantenimiento de la FP Básica Específica, la regulación del apoyo individualizado, la mejora de la respuesta ante el acoso escolar y la revisión de los criterios de evaluación del alumnado con necesidades específicas.El documento refleja una preocupación estructural: la necesidad de que la inclusión dependa de recursos estables y no de la capacidad organizativa de cada centro.La visión de la Junta de AndalucíaLa Consejería de Desarrollo Educativo defiende que la reorganización de la FP Básica responde a una evaluación del funcionamiento de estos ciclos tras su implantación como proyecto piloto. Según los datos de la administración, una parte significativa del alumnado presenta dificultades para seguir el currículo en estos itinerarios.Desde la Junta se sostiene que el objetivo es mejorar la adecuación de la oferta educativa a las capacidades del alumnado y reforzar su empleabilidad dentro del sistema de Formación Profesional.También se afirma que todos los estudiantes tendrán garantizada una plaza en FP Básica y que se mantendrán los recursos de atención a la diversidad en los centros educativos.Un conflicto centrado en la experiencia de las madresMás allá de los datos y las interpretaciones institucionales, el conflicto se concentra en la experiencia directa de las madres y los padres. Son elloss quienes conviven con los diagnósticos, con las adaptaciones curriculares y con las decisiones sobre la escolarización de sus hijos.Madres y padres protestan en contra del recorte de la FP Básica Específica.José María ReynaSu preocupación no es solo académica, sino que también es emocional y de futuro. Hablan de qué ocurrirá cuando sus hijos sean adultos, de cómo podrán acceder a un empleo, de si tendrán autonomía suficiente para desenvolverse sin apoyo constante.En ese contexto, la reducción de la FP Básica Específica se percibe como un elemento que introduce incertidumbre en un recorrido que ya consideran frágil.Un sistema en revisión y un debate abiertoLa planificación educativa en Andalucía abre así un debate más amplio sobre el modelo de inclusión. Para la administración, se trata de ajustar recursos y mejorar la eficiencia del sistema. Para las familias, el riesgo es que ese ajuste reduzca las opciones de formación para un alumnado que necesita precisamente más apoyos, no menos.Mientras continúa el proceso de admisión y matriculación, el conflicto permanece abierto. En el centro no están solo los ciclos formativos ni la estructura del sistema, sino los padres que sostienen el relato más constante: la preocupación por el futuro educativo de sus hijos en un escenario que perciben cada vez más incierto.