Descubren que, después de millones de años, una supernova sigue bañando la Tierra

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El fondo del océano, en su tranquila inmensidad, alberga secretos que conectan nuestro planeta con los confines del universo. De hecho, una investigación reciente apunta a que una pequeña cantidad de átomos de plutonio radiactivo detectados en el lecho marino podría ser el rastro de una catástrofe cósmica ocurrida hace más de 100 millones de años. Este polvo de estrellas, que parece seguir cayendo lentamente sobre la Tierra en la actualidad, podría ser el residuo persistente de un antiguo evento, como la colisión de dos estrellas de neutrones, un fenómeno conocido como kilonova que es responsable de generar algunos de los elementos más pesados y valiosos del cosmos.Para rastrear este origen, los científicos analizaron el plutonio-244, un radioisótopo con un período de semidesintegración de unos 81 millones de años. Dado que este tiempo es significativamente menor que la edad de la Tierra, cualquier cantidad de este elemento que hubiera estado presente durante la formación de nuestro planeta ya se habría desintegrado por completo. Por lo tanto, el plutonio-244 hallado en la corteza terrestre debe tener un origen anterior. Los investigadores proponen que este isótopo se formó mediante el proceso de captura rápida de neutrones, un proceso que ocurre en entornos extremadamente energéticos donde los núcleos atómicos absorben neutrones rápidamente y ganan masa, dando origen a elementos pesados.La búsqueda de pistas radiactivas en las profundidades del Pacífico El escenario de este descubrimiento es la corteza de ferromanganeso que se acumula con extrema lentitud en el fondo del océano Pacífico, actuando como un registro histórico que conserva las partículas que se asientan desde el espacio. En el pasado, algunos científicos habían interpretado la presencia de plutonio en estas capas como el resultado de una explosión cercana, hace unos 3,5 millones de años. Sin embargo, el físico Dominik Koll, junto a un equipo del Helmholtz-Zentrum Dresden-Rossendorf en Alemania, decidió darle un enfoque metodológico diferente para precisar la cronología de estos eventos espaciales.En lugar de limitarse a medir el plutonio-244, el equipo buscó indicios de curio-247, otro isótopo radiactivo que se genera de manera conjunta en los procesos de captura rápida de neutrones, pero que posee una vida media más corta, de unos 16 millones de años. Al analizar las muestras de la corteza marina profunda, también compararon estos datos con la presencia de hierro-50, un isótopo con una vida media de 2,6 millones de años. La ausencia de curio-247 detectable en las muestras indicó que el plutonio-244 no compartía el mismo origen que el hierro-60 de las supernovas recientes, lo que podría ser debido a que proviene de un evento mucho más antiguo. Cuando un día en la Tierra duraba solo cuatro horasLos resultados de este estudio, publicados en la revista Nature Astronomy, plantean que el plutonio-244 residual se originó en una explosión de gran energía, probablemente una kilonova, ocurrida hace más de 100 millones de años, pero menos de mil millones de años, periodo tras el cual el plutonio también se habría desintegrado por completo. Aunque todavía no es posible determinar la ubicación exacta ni el tipo de colisión que generó estos átomos, este tipo de investigaciones ayuda a comprender mejor el viaje de nuestro sistema solar a través del medio interestelar y abre nuevos interrogantes sobre cómo estos eventos del pasado pudieron haber influido en el desarrollo de la vida en la Tierra.