La rentabilidad por parte de los laboratorios de inteligencia artificial continúa siendo el elefante en la habitación de la industria tecnológica. Con Anthropic y OpenAI recabando y presentando documentación para salir a bolsa, los inversores necesitan ver que las cuentas cuadran y dan un balance neto en color verde para confiar en depositar su dinero de cara a respaldar a este tipo de compañías.Lo que sucede es que el momento actual no invita todavía a pensar en que los números vayan a arrojar un balance positivo a corto plazo. Esto está llevando a la empresa detrás de ChatGPT a valorar un cambio de rumbo en sus planes de suscripción, según publica Futurism. Lo primero que se atisba es el fin de las tarifas planas ilimitadas, algo que Nick Turley, responsable de producto en OpenAI, ha reconocido de manera directa.Facturación por consumo de tokens ante el posible fin de los planes por suscripción Planes de pago de ChatGPTA cambio, la compañía liderada por Sam Altman planea un giro en su modelo de negocio para cobrar por ChatGPT en función de su consumo real. Una estrategia calcada a los suministros del hogar como la luz o el agua, donde el usuario pagará exactamente por lo que gasta, token a token. Una solución que puede llegar justo cuando la base de usuarios ha crecido tanto que su dependencia de los modelos del laboratorio haría complejo un futuro sin ellos para quienes han integrado estas herramientas en su flujo diario.Pero los negocios son los negocios, o eso debe pensar OpenAI. La tecnológica ha detectado una sangría económica en sus tarifas planas, donde el uso intensivo por parte de clientes acogidos a planes como su suscripción a ChatGPT Pro (de 200 dólares al mes) puede llegar a generar un gasto real de 14.000 dólares para la compañía debido a la capacidad de cómputo que demandan sus solicitudes. Unas cifras inasumibles y que alejan esa meta de las ganancias, con lo que para Sam Altman y su equipo urge encontrar una solución.La cuestión ahora es cómo encajará la industria este viraje en el sistema de facturación. Y es que con las suscripciones de los laboratorios de inteligencia artificial ocurre exactamente lo contrario que con las cuotas del gimnasio: en estos últimos, los beneficios llegan gracias a todos esos usuarios que pagan cada mes sin pisar las instalaciones. En el caso de las herramientas generativas, los clientes exprimen al máximo las tarifas planas, generando un desequilibrio financiero insostenible para quien ofrece el servicio.Incentivar la adopción y modificar los planes de pagoPero hablamos de clientes que han adoptado un hábito y que vivirán el paso de una barra libre a un sistema de pago por uso, opción que por otra parte ya ofrece OpenAI a través de su API. Con este traslado al consumidor final, el precio de cada interacción dependerá del volumen de tokens de entrada, del nivel de razonamiento del modelo seleccionado y de la extensión de la respuesta (tokens de salida). La capacidad de cómputo será la que dicte el importe de la factura, lo que obligará a los usuarios a medir cada consulta con especial cuidado si no quieren llevarse un susto a final de mes.Como estrategia de mercado, la jugada puede ser un golpe maestro por parte de OpenAI. Primero pone a disposición de los usuarios un producto en condiciones económicas asumibles, logra su adopción generalizada y consigue hacer de la necesidad su principal virtud. Conforme avance el tiempo y las hojas de Excel de la compañía demanden más ingresos, bastará con repercutir en esos clientes el alza en el sistema de facturación de un proveedor que ya se ha vuelto vital; un suministro tan inevitable como lo pueden ser el agua o la luz.