SpaceX ha protagonizado una de las mayores salidas a Bolsa de la historia, impulsada por Starlink, sus contratos espaciales y la promesa de que la reutilización reduzca drásticamente el coste de lanzar cargas al espacio. Pero la valoración también llega cargada de escepticismo: algunos analistas creen que el precio descuenta un futuro casi perfecto.