En el me de agosto se cumplirá un año desde el fallecimiento de Verónica Echegui . Una muerte inesperada que dejó al mundo del cine con el corazón roto, pero que en particular afectó al que fuera su pareja durante una década, Álex García . Este martes la intérprete habría cumplido los 43 años, motivo por el cual desde 'Historia de nuestro cine', programa de La2 presentado por Elena S. Sánchez, le han hecho un precioso homenaje. Por supuesto, se repasó su recorrido como actriz pero también hubo un momento para recordar algunos aspectos más personales e íntimos. Algunos de ellos, ocurridos precisamente en el marco de su trabajo. Como fue, precisamente, sus comienzos con Álex García, a quien conoció en el rodaje de la película 'Seis puntos sobre Emma' en 2010. En este filme, Verónica daba vida a Emma, una mujer ciega que soñaba con ser madre y buscaba a un candidato perfecto para ser el padre de su hijo. Este resultaba ser Álex García, que daba vida a Alejandro. Su primer beso en pantalla fue también el primero que compartieron en la vida real, lo cual terminó siendo un antes y un después para ellos: «Ahí empezó todo», recordaba el intérprete durante el programa, sin poder evitar emocionarse. «Entre Vero y yo no había pasado nada hasta ese momento, pero sentíamos el mundo pararse desde que nos conocimos. Y, a partir de ahí, ya fue absolutamente inevitable», admitió ante las cámaras. «Es la primera vez que nos dimos un beso, esta escena, y luego estuvimos todo el rodaje, sin quererlo, que no nos podíamos separar; ya nada podía pararlo, a pesar de nosotros», reveló. A pesar de que su relación romántica había terminado antes del fallecimiento de Verónica, Álex ha hablado ya en más de una ocasión con gran estima de lo que compartieron. « Era muy especial, empática , auténtica, absolutamente imprevisible y en sus personajes se veía la humanidad, la escucha por el que está enfrente y la brillantez. Tenía algo que te hacía quedarte ahí mirando. Le gustaba mucho hacer la payasa», ha expresado en esta ocasión. Además, también ha recordado con admiración cómo se preparaba los personajes con algún talento especial para identificar a las personas y dar vida a sus papeles: « Sabía perfectamente la grieta de cada persona y es lo que más le interesaba del mundo, eso era su principal conexión con los personajes». Porque Verónica se volcaba en su trabajo, a veces hasta puntos que resultaban perjudiciales para su salud: «Es una conversación que he tenido muchas veces con ella», ha admitido Álex. «Hasta dónde es necesaria la obsesión con nuestro trabajo . En películas en las que ella lo había pasado muy mal en el proceso, dejándose parte de su salud en intensidad, horas de sueño, en esta obsesión... Luego todo el mundo lo aplaudía», ha confesado. Por suerte, la intérprete supo encontrar un equilibrio y disfrutar sin tener que dar más de lo que podía ofrecer.