Si la mirada de la audiencia global del deporte se posará este verano en Barcelona con el despegue del Tour de Francia, en 2031 se desviará hacia Girona, en concreto a una pequeña localidad llamada Caldes de Malavella, donde se ubica el club de golf Camiral. Es un fastuoso campo verde que acogerá la Ryder Cup, que viene a ser para el golf lo que el Mundial para el fútbol. Una competición bianual que enfrenta a una selección de Europa contra una de EEUU y en la que a veces la caballerosidad y el frenesí desbocado se fusionan. Digamos que saltan chispas frente a la atención de una audiencia millonaria.Seguir leyendo....