La primera prueba de fuego de Kevin Warsh al frente de la Reserva Federal (Fed) ha terminado con la decisión más clásica de un banquero central: no hacer nada. Con esta decisión, el hombre elegido por Donald Trump ha optado por el famoso esperar y ver y ha mantenido intactos los tipos de interés en el 3,50-3,75% sin grandes sorpresas para el mercado. Seguir leyendo....