Dos meteoritos hallados en el Sahara, Ksar Ghilane 022 y Northwest Africa 15915, muestran una composición mineral con parecidos llamativos a la corteza de Mercurio. El problema es que también presentan diferencias importantes, por lo que los científicos aún no pueden confirmar su origen. Si alguna vez se demuestra la conexión, serían las primeras muestras conocidas del planeta más difícil de estudiar desde la Tierra.