Impacto de El Niño en el agro. Imagen: Generada por AIEl 11 de junio de 2026, el Gobierno colombiano confirmó el comienzo del fenómeno de El Niño. El sector agropecuario es el más expuesto de todos. Una ola de calor afectaría de manera directa la oferta de alimentos a causa de la falta de agua. La productividad en el sector caería y los costos de producción aumentarían en Colombia. La vulnerabilidad de este mercado se refleja en que 72 % de la agricultura depende del agua lluvia, por lo que tanto los cultivos como la ganadería tienen pocas opciones para amortiguar un déficit hídrico a largo plazo.Pero las advertencias sobre esta ola de calor comenzaron desde principios de 2026. Tanto la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA), como centros de investigación climática de la Universidad de Columbia, advirtieron sobre este hecho. Las cifras del mismo Gobierno colombiano señalaron que existe 96 % de probabilidad de que este fenómeno continúe hasta noviembre y diciembre de 2026 e incluso enero de 2027. Los indicadores también revelaron que hay 63 % de probabilidades de que la ola de calor tenga una intensidad ‘muy fuerte’. Lo anterior significaría que Colombia podría sufrir una de las oleadas de calor más fuertes en los últimos 75 años.El impacto sobre el sector agrícola sería que una reducción de las lluvias haría disminuir las áreas sembradas, lo que tendría como consecuencia pérdidas de cosecha. Estudios de Corficolombiana revelaron que el plátano, la yuca, la caña de azúcar, la papa y el arroz serían los que sufrirían el mayor impacto, ya que tienen una alta representatividad en las áreas sembradas de Colombia.Pero no solo los productos agropecuarios se verían afectados. En la ganadería, la producción de leche también sufriría afectaciones, habría un aumento de la mortalidad del ganado por desnutrición y por la falta de agua. Por si lo anterior fuera poco, si bajan los niveles del agua y se afectan los ecosistemas, la pesca también sufriría impactos.La corporación financiera ejemplificó lo anterior al señalar que durante El Niño de 2015 y 2016, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) informó que la productividad agropecuaria se redujo hasta 5 %. También hubo una caída en la producción de leche en cerca de 4,9 %. Este fenómeno se repitió en 2023 y 2024, y en ese momento el Ministerio de Agricultura afirmó que más de 23.980 hectáreas de cultivos resultaron afectadas y cerca de 69.000 hectáreas de pasturas sufrieron las consecuencias por la falta de agua. Adicionalmente, la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) afirmó que tuvo pérdidas por $122.400 millones y que cerca de 86 % de ese total se derivó del impacto en la producción de leche.Consecuencias en el PIB del agro y la inflación de alimentosCorficolombiana adicionó que el impacto de El Niño sobre el crecimiento económico de esta industria se ha ubicado históricamente en 0,9 puntos porcentuales. Lo anterior quiere decir que, si el PIB agrícola de Colombia crece en un periodo de clima normal 3,9 %, durante una ola de calor el alza sería de hasta 3 %. Los datos apuntaron a que, por lo menos dentro de los indicadores del PIB, la pesca sería uno de los segmentos más afectados, a este rubro le siguen el café, la silvicultura, la ganadería y los cultivos.Sin embargo, este no es un efecto inmediato, sino que se presenta, en muchos casos, entre uno y tres trimestres después, ya que las consecuencias se evidencian con los ciclos de cosecha y siembra, según afirmó la corporación.También hay un impacto en la inflación de alimentos, ya que si hay una menor oferta, se presentan mayores alzas en los precios, particularmente en los perecederos. Lo anterior se ejemplifica en que, durante un fenómeno de El Niño moderado, la inflación de alimentos aumenta un punto porcentual, y en uno de alta intensidad, las alzas pueden llegar a ser de 3,9 puntos porcentuales. Como se mencionó anteriormente, los más afectados son el plátano, la papa, el arroz y la leche, los cuales son alimentos del día a día de los colombianos y representan aproximadamente 17 % de la canasta familiar.¿Por qué Colombia es tan vulnerable al cambio climático?Cecilia López, economista y exministra de Agricultura, expresó que esta condición se da porque el país no cuenta con suficientes sistemas de riego ni con carreteras adecuadas. La exfuncionaria señaló que, en este momento, el Ministerio de Agricultura debe reunir la mayor cantidad de información posible para la toma de decisiones a través de organismos como la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA). Esto tendría la finalidad de que el organismo desarrolle conceptos sobre dicho fenómeno e identifique, a través de un mapeo, cuáles son las zonas más vulnerables y expuestas en el sector.“La UPRA es la unidad de planeación del Ministerio y me parece que se ha deteriorado mucho. En este momento, ese organismo es vital para identificar los mapas de riesgo. Hay que trabajar con los gremios y con las organizaciones campesinas. Sin embargo, para eso hay que tener información”, adicionó. Para luego enfatizar que es vital contar con mapas de riesgo y también con información sobre cuánto tiempo podría prolongarse este fenómeno para así tomar decisiones.Por su parte, Jorge Enrique Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), dijo que no solamente es importante conocer cuándo comienza El Niño, sino también saber cuándo terminará. El dirigente gremial corroboró que, si se llega a presentar uno de alta intensidad, y al ser Colombia un país en el que gran parte de su territorio tiene actividad agrícola, habría un impacto inflacionario en la canasta básica.Periodo de sequía. Imagen: Generada por AI“A eso hay que sumarle el tema de los fertilizantes. Si bien es cierto que la urea ha bajado en este último mes, pues lo del estrecho de Ormuz todavía no se resuelve. La reducción del precio de la urea fue por cambios en el comportamiento de consumo de Brasil, y también por unas expectativas menores de la India frente a necesidades para las próximas fases de siembra; eso hizo que el precio se descolgara. Pero mientras se mantenga esa tensión, hay una expectativa de presión frente a lo que pueda ocurrir. Cuando usted no tiene agua, necesita fertilizantes, si estos están más costosos, le va a alcanzar para menos, y eso implica que un terreno que está seco o que tiene un estrés de calor puede tener menor productividad por área y una menor oferta de comida”, expresó.También manifestó que los fertilizantes pueden representar entre 17 % y 40 % del costo de producción, dependiendo del cultivo. Por lo tanto, un alza sería un fuerte golpe al bolsillo de los productores. Agregó que son muchas las variables que pueden influir en los precios de los fertilizantes, entre ellas las tensiones geopolíticas, como el bloqueo del estrecho de Ormuz producto de la guerra entre EE. UU. e Irán, y con ello, la parálisis de un sector no solamente neurálgico para el transporte de crudo en el mundo, sino también para este tipo de productos.El dirigente gremial aseguró que los productores se preparan para mitigar el impacto de El Niño a través de reservorios de agua. Simultáneamente, evitan mantener altos inventarios de fertilizantes dada su volatilidad en precio. También concluyó que los seguros contra el cambio climático para el sector son necesarios, pero que han sido recortados en el Presupuesto público, y enfatizó que es indispensable contar con la información más completa posible para tomar decisiones en el sector.