En apenas unos días, la IA ha dado un vuelco a las matemáticas. Primero, OpenAI refutó uno de los problemas de Paul Erdos, un célebre matemático húngaro del siglo XX, que llevaba sin solución desde 1946. Poco después, Google DeepMind anunció la solución de otros nueve, incluidos dos que llevaban 50 años esperando. Son dos hitos en el impacto de la IA en un campo tan selecto como las matemáticas, que hace poco vio cómo una máquina ya resolvía todos los problemas de unas Olimpiadas. Seguir leyendo