Carlos López Bravo (Sevilla, 1963) se presenta el lunes 29 de junio a las elecciones del Consejo de Cofradías después de haber ocupado distintos puestos en San Gregorio, desde delegado de Glorias hasta delegado de la Madrugada y secretario en la junta superior. También concurrió como vicepresidente con Antonio Piñero en 2018 en una lista que no fue elegida. Ahora considera que ha llegado su momento de dar un paso al frente y presidir el Consejo. El candidato atiende a ABC en su domicilio de la feligresía de la Magdalena a sólo unas semanas de que los hermanos mayores acudan a las urnas. —Muchas jornadas de la Semana Santa están cogidas con pinzas, algo que se ha acentuado por el crecimiento tan grande de los cortejos. ¿Cómo va a afrontar esta situación? —La limitación de nazarenos es una cuestión que evidentemente no le corresponde al Consejo. Las hermandades tendrán que ver con el tiempo real del que disponen hasta dónde pueden permitir el número de nazarenos y, si no, hay que intentar buscar alternativas más difíciles y extraordinarias pero que se podrían plantear. El tiempo de paso no se puede ampliar más. Por ejemplo, la Madrugada no la puedes ampliar por delante ni por detrás. —Este último año se amplió quince minutos por delante la Madrugada. ¿No ve viable seguir adelantando su inicio? —No hay manera. Hay que respetar a las hermandades del Jueves Santo, que está limitado por una parte porque se celebran los oficios y por la otra por la Madrugada. A lo mejor se podría negociar con el Cabildo Catedral y el arzobispo que se pudiera ampliarlo hacia delante y sacar ahí un poco de tiempo. Pero tampoco iba a ser un tiempo excesivo y por detrás también es prácticamente inviable. —¿Se podría adelantar la celebración de los oficios en la Catedral? —Creo que tanto el Cabildo Catedral como el delegado diocesano son plenamente conscientes de que existe este problema y que hay que intentar abordarlo. Es cuestión de negociarlo, de ver hasta dónde se puede llegar y jugar con eso, pero sigue siendo un tiempo limitado. Yo veo bien ponerlo sobre la mesa. —¿Qué medidas plantea ante la situación actual de la Madrugada? —El problema de las hermandades de capa de la Madrugada es serio ya, porque han perdido la idiosincrasia de salir como lo han hecho siempre, es decir, con el cirio encendido. Comprendo que hay que ir apretados, pero por lo menos dignamente. Ahora se está pasando de cuatro en cuatro y con los cirios apagados. Los hermanos de las cofradías de capa tienen el mismo derecho que los de las hermandades de negro a pasar con todo el rigor y el orden en parejas. ¿Cómo se soluciona? Queremos que las propuestas salgan de los hermanos mayores. Un hermano mayor de la Madrugada muy querido por mí dio una idea [crear una nueva Madrugada para la Macarena], pero eso le corresponderá a la hermandad, no a nosotros. Podría ser una solución o no. —¿Qué haría entonces si una hermandad de la Madrugada decidiera por su cuenta salir otro día? —Habría que estudiarlo. Sería una posible opción, sobre todo si no se va a limitar el número. Si no, las hermandades de capa tendrán que terminar limitando el número de nazarenos, porque llega un momento en que ya está el vaso rebosando. La Madrugada es como un vaso de agua que está rebosando. Ya caen las gotas, que son esos nazarenos apretados sin el cirio encendido. O sacas otro vaso y repartes el agua o se desborda. —¿Cree que la ciudad de Sevilla podría afrontar dos Madrugadas seguidas? —También lo veo muy difícil. Y habría que intentar que esa posibilidad no afectara a otros días, que es esencial. Es difícil todo, pero es que pocas alternativas hay aparte de limitar los cortejos. Tienes a los Gitanos, que entra la última con el retraso acumulado y está acostumbrada a reclamar su sitio por antigüedad siendo plenamente consciente de que afectaría al Calvario, a la que destrozaría ir la última porque prácticamente no vería la noche. Tampoco puede ser. Es todo muy complejo, sobre todo si seguimos viendo el crecimiento del número de hermanos. A las hermandades de la Madrugada se incorpora un número muy alto de hermanos de la provincia, de otras provincias andaluzas y de toda España, cuando no del extranjero. La Semana Santa de Sevilla es ya universal, y la Madrugada, su enseña principal. —¿Se plantea cambios de día de cofradías para mejorar la configuración de las jornadas? —Se va a reunir al pleno de penitencia para todos los temas que quieran tratar: la posibilidad de cambios de día, de cambios de horario o de incorporar más hermandades, aunque meterse tal y como está la cosa en cualquier día lo veo muy difícil. Lo estudiaremos todo y lo pondremos sobre la mesa. Ahí puede surgir alguien que lo proponga y puede haber movilidad. Si hubiera una segunda Madrugada y pudieran ir una o dos hermandades a la nueva, a lo mejor quedarían huecos en la primera, o puede quedar un hueco el Sábado Santo. El Sábado Santo parece que hay algún hueco todavía, aunque hay que intentar que la jornada vaya acorde a la liturgia.