Para Blanca Paloma , la trenza tiene una carga simbólica. La primera vez que se la cortó fue el 12 de diciembre de 2012. Lo recuerda en la letra de una canción: «Yo me corté con tijeras la trenza para olvidarme de ti». Fue en plena crisis existencial: «Quería cambiar, empoderarme, dejar atrás los miedos que me hacían pequeña y asumir que solo se vive una vez». Eso le permitió atreverse a dar el paso para pisar un escenario: «Soy tímida, pero la música me permite mostrarme. Cantar no me da vergüenza». El gesto, que considera «purificador», volvió a repetirse la semana pasada en la presentación del disco 'Trenza mía': «Tengo el pelo largo, pero como el momento exigía cierta teatralidad, añadí extensiones para que cortarla fuera más llamativo». Un efecto dramático, como el de elegir una balada para abrir el disco y otra para cerrar: «la idea era trenzar las luces y sombras de una etapa de mi vida con una amalgama que fusiona estilos diferentes. Hay bachata, tango, bulerías, pop… Y las baladas, que me permiten combinar poesía y drama, una muestra de intensidad emocional». En su vida, el amor y el trabajo van de la mano: «Mi pareja, Polo, es el amor de mi vida y el compañero con el que hago música. Pasamos tanto tiempo juntos que debemos prevenir el conflicto. Pero vivir acompañada una experiencia laboral inmersiva como los meses de la etapa eurovisiva es muy agradecido. Con él todo fue más llevadero. El éxito de nuestra relación viene porque nos hemos marcado reglas, como no hablar de trabajo en casa. Tenemos un 'whatsapp' para el amor, luego están los grupos para hablar de otras cosas». En principio la pareja no hace planes para formar una familia: «No tengo la llamada de la maternidad, lo más parecido a un hijo es el disco. Si al final no llega, pienso que hay muchos niños que necesitan amor y lo buscan en un proceso que podría ser una alternativa». A la hora de valorar si es o no una romántica, Blanca matiza: «Ahora soy más consciente, antes priorizaba al otro antes que a mí misma. Pero hay que desapegarse de lo que nos apresa, de las conductas tóxicas. Mi ideal es tener solo vínculos o relaciones en horizontal, es decir, en igualdad de condiciones». Blanca Paloma encuentra la paz en el escenario: «cuando subo entro en trance. Pero también la encuentro en dormir con la mente tranquila —yo me duermo en cualquier parte a pesar del ruido— o comer rico lo que me prepara mi chico, que cocina de maravilla». Por el contrario, reacciona a las injusticias con indignación: «me ponía tan mal cuando comía viendo las noticias que acababa llorando como una magdalena. Opté por no ver más televisión. He vivido otra realidad durante los 20 años que pasé sin televisor en casa. He estado al margen de todo, pero me actualizo a través de las redes sociales, procuro estar al tanto de lo que concierne, como la política, pero desconozco a muchos personajes populares». Si están ustedes pensando en alguien como Belén Esteban, conviene señalar que la leyenda de 'la princesa del pueblo' llega donde uno menos se lo espera: «A Belén la reconozco por los memes y los divertidos 'gifs', pero es que además la conocí en persona. Es una mujer muy curiosa». Se confiesa «una soñadora total. Si no fuera por eso no estaría donde estoy», aunque reconoce lo paradójico de su destino: «He cumplido los sueños de otros, no los míos. Yo nunca soñé con ir a Eurovisión, era el sueño de mi hermana Sara, que se presentó a Eurojunior con el grupo Trébol y la canción 'Navegando en internet'. Tampoco soñé con ir a los Goya, a los que estuve nominada con 'Caminar al cielo'. Ese era el sueño de mi hermano, que es enfermero, pero siempre quiso hacer cine. Al festival me acompañó mi hermana, a los premios fui con mi hermano. Tenemos los tres una vocación artística heredada de nuestros abuelos». Todavía tiene la posibilidad de cumplir un deseo: «He hecho teatro universitario. Actuar me gusta, pero para mí, nunca pensé hacerlo en plan profesional porque me siento una intrusa. Creo que sufro el síndrome del impostor, pero si al final me veo actuando me diré '¡Olé, tú!' por conseguirlo. Lo cierto es que me han hecho propuestas. Y nada me haría más ilusión que hacer una película con Almodóvar o Los Javis, con esa impronta artística con la que han hecho historia». El emoji que más usa: La palomita blanca, así que puedo presumir de tener emoticono propio. Lo uso principalmente como reacción tras leer los mensajes. Se haría un selfi con: Soy de vivir el presente. Si estoy con alguien que admiro o que me interese, lo último que se me ocurriría es pedirle un selfie. Un lugar para perderse: En el monasterio del Valle de Batuecas, en Ávila, al que voy a reflexionar sobre la existencia, para convivir conmigo misma. Tiene miedo a: (Nota: Se ha añadido la palabra contextual que faltaba) A ser infiel a mí misma. A no poder estar para los que quiero y necesitan ayuda. Un momento 'Tierra, trágame': En la alfombra de los Goya, antes de Eurovisión, canté 'Eaeae' a cada uno de los medios que me entrevistaban. Al día siguiente, en todos los reportajes de todas las cadenas se me escuchaba de fondo. Me dio mucho apuro. Su primer beso: Fue en parvulitos, con el hijo del conserje del colegio, encima de un tobogán. Yo tendría cinco años. Un sacrificio por la fama: No soy de sacrificarme por notoriedad, la entiendo como consecuencia del interés que despierta tu trabajo. Un propósito que nunca cumple: Aprender inglés, para que no me vuelva a ocurrir lo de Mánchester, cuando le dije a un reportero: «¿Quieres una little fiesta flamenca now?». Dentro de diez años se ve: Espero verme en la música. Y presente en la vida de los que más quiero. Estoy abierta a la sorpresa, me siento libre en mi trabajo, pero no voy a permitir que me separe de mi gente. La pequeña Blanca: Soy la mayor de tres hermanos. Eso me hizo más responsable, aunque no me impidió ser una disfrutona. En casa no teníamos un cuarto de juegos, sino uno de música, que se integró en mi vida a través del juego. Me unió a mi hermana, que también canta. Teníamos las típicas rencillas infantiles, pero pasada la adolescencia nos convertimos en compañeras. Ella es mi maestra.