Cuba | El cuido de adultos mayores en una Isla envejecida

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El hogar cubano, históricamente caracterizado por una arquitectura donde convivían hasta tres generaciones bajo el mismo techo, experimenta hoy una importante metamorfosis. La clásica imagen de los abuelos tributando a la dinámica doméstica mientras los hijos trabajan y los nietos crecen, ha dado paso a un panorama bien distinto: el de la soledad acompañada o el de parejas de octogenarios que recíprocamente se ayudan como pueden. Con una tasa global de fecundidad que se sitúa severamente por debajo del nivel de reemplazo poblacional desde hace décadas y un saldo migratorio predominantemente joven, a la vez existe un aumento de personas mayores viviendo solas o en hogares integrados exclusivamente por adultos mayores.   Imagen Foto: tomada de periodico26.cu En términos demográficos, las redes informales de apoyo, es decir, el cuidado no remunerado que asumen principalmente las hijas, esposas o nueras, han sido el pilar histórico que ha sostenido la vejez en el país. Pero la contracción de las familias se traduce en la cotidianidad actual en una significativa reducción del número de cuidadores potenciales dentro del hogar cubano. A la vez que las capacidades físicas, económicas y psicológicas de las familias para asumir la asistencia de ancianos con dependencia severa o demencias igual se ven ahora muy afectadas.  Imagen Foto: Ariel Fernández Santos / Cubahora Así lo avalan estudios del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana, acerca de vulnerabilidades y dinámicas sociofamiliares en la Cuba contemporánea. https://www.unicef.org/cuba/informes/envejecimiento-y-familias-cubaSobrecargas a compartirLas dinámicas de cuidado informal en el país conllevan hoy un desgaste acelerado debido a la escasez de insumos básicos, las dificultades en el transporte urbano y la inflación económica, factores que complican desde la adquisición de medicamentos hasta la preparación de dietas específicas para la tercera edad. Es así que la sobrecarga del cuidador reviste hoy un peso tan mayúsculo -en lo cuantitativo y también en la calidad de vida de este y de la persona cuidada-, que se convierte en un problema de bienestar público.  Imagen Foto: TaTamanía El envejecimiento demográfico en la Isla no se distribuye de manera homogénea, y son provincias como Villa Clara, Sancti Spíritus, La Habana y Cienfuegos las que muestran los índices más críticos de envejecimiento y mayor proporción de hogares con adultos mayores, un grupo que demanda atenciones sanitarias de alta intensidad, que escapan a los conocimientos y posibilidades de un familiar promedio.Porque no se trata de concentrarse en apelar a la sensibilidad o al deber moral de los descendientes, consagrado incluso en las normativas legales recientes del país, sino de reconocer que la estructura demográfica actual hace extremadamente difícil el cuidado exclusivamente doméstico.  Imagen Foto: ACN La demanda supera con creces la oferta de tiempo disponible de una población activa que también envejece.  Es así que el foco se desplaza necesariamente al rol de las instituciones públicas.Y es aquí donde la serpiente se muerde la cola de un modo dramático. Porque son muy escasas, casi nulas, las posibilidades con que hoy cuenta el país para responder a esta situación, que no es de pocos.No obstante, las entidades institucionales, científicas y gubernamentales no permanecen cruzadas de brazos. Lo evidencia el lugar destacado que ocupa el  tema del envejecimiento en la agenda de la Comisión Gubernamental para la Atención a la Dinámica Demográfica.  Imagen Foto: Estudios Revolución Dicha Comisión enfatizó en marzo pasado en la necesidad de otorgar prioridad y respaldo, desde el Presupuesto, al mantenimiento y ampliación de las casas de abuelos, hogares de ancianos y otras instituciones que brindan servicios de cuidado.Este año 2026, los recursos destinados a la atención a la dinámica demográfica ascienden a más de 2 173 millones de pesos, cifra que supera en 1 230 millones el plan de 2025, según se informó en esa reunión, reportada por el periódico Granma.Para el Cuidado Integral de la VidaPrecisamente considerando  el acelerado envejecimiento poblacional, la baja fecundidad sostenida, y los cambios en la estructura de los hogares y las familias, el 12 de febrero de este año fue publicado en la Gaceta Oficial de la República el Plan para la Implementación del Sistema Nacional para el Cuidado Integral de la Vida (SNCIV) 2026-2030.  Imagen Imagen: tomada de archivo.cepal.org La aprobación de dicho Plan quedó formalizada mediante el Acuerdo 10275 del Consejo de Ministros, y los objetivos de esa normativa son, precisamente, crear y fortalecer servicios de cuidados para personas en situación de dependencia, reconocer y apoyar el trabajo de las personas cuidadoras, desarrollar capacidades de formación y capacitación en cuidados, así como promover una comunicación pública sobre el derecho al cuidado y la corresponsabilidad social, entre otros fines.La coordinación de este empeño corresponde a la Comisión Gubernamental para la Atención a la Dinámica Demográfica y a la Subcomisión Sistema de Cuidados, encabezada por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, según la propia Gaceta Oficial. El plan establece mecanismos de seguimiento periódico sobre servicios, presupuesto, cobertura y necesidades de cuidado.Pero la implementación de sistemas, la aprobación de planes, de presupuestos, y la voluntad de hacer, no indican de manera directa que las soluciones estén al doblar la esquina. Son muchas las carencias y necesidades acumuladas en este orden.Y el cuidado a los adultos mayores se complejiza aún más al considerar las proyecciones demográficas para esta Isla, donde, en torno al año 2050, entre el 36 y el 37% de su población tendrá 60 años o más. Ello conformará una sociedad altamente envejecida, con serios retos de cara a la reposición de la fuerza laboral y a la creación de capital humano.  Imagen Foto: ACN No por gusto el vicejefe de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI),Juan Carlos Alfonso Fraga, comentó en abril último, en entrevista a Juventud Rebelde, a propósito del cuidado a los cubanos de la tercera edad, que se trata, en primer lugar, de una deuda con las personas que han aportado al desarrollo del país.“Es imprescindible reconocer y atender a quienes sostuvieron la nación”, sentenció Alfonso Fraga.