Según la Oficina de Historia de la NASA, más de 70 naves espaciales yacen en la superficie lunar como resultado de impactos deliberados, aterrizajes y accidentes ocurridos durante seis décadas de exploración. La ausencia de atmósfera conserva los restos en un entorno extremadamente estable: los módulos de descenso de las misiones Apolo, sondas soviéticas, y vehículos más recientes de China, India, Japón y empresas privadas. El debate sobre cómo proteger este patrimonio histórico crece a medida que nuevas misiones se preparan para volver a la Luna