Sergio M. Moreno Domínguez presentó el pasado jueves en la Fundación Caballero Bonald el libro También la sombra crece, ganador del XXXVIII Premio de Poesía Joaquín Lobato Ciudad de Vélez-Málaga. El poemario ha sido publicado por Elenvés Editoras. En el acto estuvo acompañado por Raúl Pizarro y Francisco J. Márquez, poetas, profesores y compañeros de Sergio en varios proyectos, como la asociación Pie de página y la revista EnVerso, del Ateneo de Jerez. Según nos aclaró Josefa Parra, con este acto se cierra la programación reglada del curso en la Fundación hasta septiembre.Raúl Pizarro, Sergio M. Moreno, Francisco J. Márquez y Josefa Parra.-MANU GARCÍARaúl Pizarro recordó que este es el segundo libro de Sergio Moreno, tras el “artefacto lírico” editado por Renacimiento con el título Treinta tweets de amor y una publicación desesperada. Destacó el carácter polifacético de Sergio: además de poeta, estamos ante un certero cronista, un crítico de libros y un afanado creador plástico y pintor. Como poeta, Raúl resaltó su esmerada dicción, su hambre de poesía y su mirada. La escritura que encontramos en su libro También la sombra crece es “una marcha constante hacia esa búsqueda donde la poesía es una frágil arquitectura de verdad, conocimiento y belleza, de emoción e intencionalidad”.En estos poemas, explicó Pizarro, vemos cómo “el silencio de un padre que acompaña la enfermedad del hijo escribe con más firmeza que cualquier bolígrafo. Son versos “donde el cuidado y la atención de las manos amadas que sanan y resuelven el amor mientras curan llenan de profundidad y levedad la vida”. Son poemas que nacen de la serenidad, como “esquirlas del paso por la enfermedad y la vida”. Desde esa serenidad que piensa, el poeta nos entrega “el verso claro, esperanzado, en un libro donde el latido de las horas se transforma en medida, pensamiento y razón”. ¿Cuántos leves matices sostienen nuestro tránsito por la tierra? Vemos en el libro cómo “los detalles cotidianos son el forjado que sostiene el mundo poético del yo que escribe: de un hombre con sus cuitas y sus gozos, sus dolores y sus alegrías”, aclaró Raúl Pizarro.Un momento de la presentación. MANU GARCÍAFrancisco J. Márquez realizó un breve esbozo biográfico de Sergio M. Moreno, “un creador cuya trayectoria une la poesía, las artes plásticas y la docencia”. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla y Máster en Humanidades y Artes por la UOC, Sergio compagina su labor docente con una participación activa en revistas como EnVerso y en el diario lavozdelsur.es. Su obra ha sido galardonada con premios como el Alcaraván, el José María Valverde o el Cercedillas de Microrrelato.También la sombra crece es un viaje a través de la fragilidad, allí donde el tiempo parece suspenderse: hospitales, recuerdos, silencios compartidos”, nos explicó Márquez. El lector no se va a encontrar a un poeta que se recrea en el dolor, la enfermedad y la incertidumbre. Todo lo contrario. En estos versos, “el dolor no se convierte en una huida, sino en una pausa serena”. Por eso Sergio nos recuerda que, en lo cotidiano, hay una resistencia íntima. “La poesía de Sergio no busca el consuelo fácil”. La poesía de Sergio brota de “esa capacidad de vivir con atención, de mirar a la muerte y a la vida como polos que se enfrentan, lo que da más brillo a la luz de la existencia”. Francisco J. Márquez nos invita a leer este poemario porque “en cada pausa, en cada imagen, encontramos una forma nueva de nombrar lo vivido… Y en esa exactitud del lenguaje, también crece la sombra, pero junto a ella, crecemos nosotros”.Sergio M. Moreno comenzó su intervención recordando que en él habitan dos personas, “el que dejo ver y ese alter ego que es el poeta que se sienta y escribe”. Cuando se sienta a escribir sale “el otro”, que es el que accede a lo profundo. “El libro nace tras dos años de problemas de salud. Y ha sido para mí algo terapéutico”. La poesía es una forma de curarnos las heridas del cuerpo con versos. “Aunque los versos no eliminen el dolor, sí que nos van a alimentar el alma y esas ganas de seguir adelante”. La poesía también nos ayuda a darnos cuenta de lo que tenemos y podemos llegar a perder en cualquier momento.El autor con el libro, a la puerta de la Fundación Caballero Bonald.-MANU GARCÍAEs un libro que debe leerse en orden. Los poemas funcionan de forma independiente, pero ganan cuando se leen como si hubiese un hilo narrativo, una historia. En la contraportada aparecen las descripciones del libro de Raúl Pizarro y Francisco J. Márquez, dos amigos y poetas. Sergio leyó varios poemas, muchos de ellos dedicados a otros escritores, amigos y familiares que han ejercido influencia en su camino: Antonio Apresa, José Mateos, Pilar Pardo, Pedro Sevilla, Sandro Luna, Manuel Pacheco… BLANCO SOBRE BLANCO Junto a la cama,sin saber qué decir, posa mi padresu mano en mi cabeza. Con un gesto le sobrapara hacerme sabertodo aquello que calla. Bendito sea el silencioque nos colma los ojos.Quién supiese escribir de esa manera.